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El mensaje de hoy es de Bob, que era un pródigo que regresó a casa y se volvió a casar a mí por otros 23 años antes de que el Señor se lo llevó al cielo. Bob escribió 19 libros desde la perspectiva del pródigo durante más de dos décadas después de nuestro divorcio y segundas nupcias. – Charlyne


LA OPORTUNIDAD DE UN MINUTO

…Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto. 1 Pedro 3:15

¿Te unes a mí en contestar el siguiente cuestionario?

1) Pasando con tu auto por la ventana del restaurante de comida rápida de un pueblito pequeño, extiendes tu mano izquierda para recibir la bolsa con las hamburguesas, mostrando el anillo de matrimonio que llevas puesto mientras esperas por tu milagro. La persona que te entrega la orden exclama: “¡Un anillo de matrimonio! ¡Felicidades!” ¿Tu qué harías?

(A) Comes hamburguesas en el mismo sitio por las próximas 4 comidas para poder así entregarle a esa persona un CD que explica la restauración del matrimonio.

(B) Bloqueas la ventana hasta que le hayas contado toda tu historia en detalle.

(C) Citas escrituras, las cuales el empleado no entiende.

(D) Das tu testimonio de lucha por tu matrimonio en solo unos segundos.

2) Durante el servicio en tu iglesia hay un momento para que las personas se saluden unas a otras. Un domingo en la mañana, la persona sentada detrás de ti te da la mano y te pregunta: “¿Cómo es eso que he escuchado que tu estas esperando el regreso de tu terrible cónyuge?” ¿Tu qué haces?

(A) Lo dejas pasar y dices: “En unas semanas vamos a ir a la corte de divorcio y todo terminara”

(B) Recoger tus cosa, te vas a sentar en el banco de atrás al lado de esa persona, y usas el tiempo del sermón para pasarle una serie de notas explicándole lo que significa standing.

(C) Le prometes traerles un libro la próxima vez, lo cual no lo haces porque se te olvida.

(D) Das tu testimonio de lucha por tu matrimonio en solo unos segundos.

3) Un bello día de verano, tu estas sentado en tráfico esperando que la luz cambie, y tienes las ventanas de auto abiertas. El pasajero del auto de al lado se da cuenta de la calcomanía que tienes pegada en el parafango “Dios Sana Matrimonios Heridos”, y te grita, “¿Realmente piensas que Dios sana matrimonios? Tú podrías:

(A) Hacerle señas al otro conductor para que se para a la orilla del camino, lo cual muy probablemente no lo hagan, para que tú puedas explicarle por una media hora la lucha por tu matrimonio.

(B) Tratas de mantenerte al lado del otro auto por las próximas diez cuadras, gritándole tu historia.

(C) Lanzas un CD de restauración de matrimonio al otro vehículo que también tiene las ventanas abiertas.

(D) Das tu testimonio de lucha por tu matrimonio en solo unos segundos.

La opción D parece ser la respuesta correcta en cada escenario.

Dios le dará a cada hombre y mujer, quien está parado firme con Él por la restauración de su matrimonio, la oportunidad, más de una vez, de compartir tanto con amigos como con extraños lo que Él está haciendo. ¿Estás preparado para hacerlo?

Esto ha de hacerse sin libros o CDs, sin notas escritas, sin tiempo para buscar un verso dela Biblia, tú tienes que practicar para poder dar concisamente gloria a Dios por sanar familias. Puede ocurrir en cualquier momento, mientras estás en línea en el banco, entre clases en el colegio, en una discusión durante las clases dominicales, en el trabajo con un colega.

Hace unos años, Charlyne y yo fuimos a una conferencia. Entre dos sesiones, me encontré solo con otro hombre en el ascensor del hotel. Él tenía su mirada fija en mi chapa identificadora de la conferencia.

“¿Ministerio Matrimonial? He estado viendo esas chapas identificadoras por aquí. ¿De qué se trata todo eso?”

Yo sabía que tenía solo el tiempo que tomaba subir los pocos pisos del hotel para poder compartir mi testimonio. Antes de que se abriera la puerta medio minuto después, yo había compartido la historia de los Steinkamps. Yo no conocía a ese hombre y no lo he visto más desde entonces. No sé si era cristiano. Lo que yo compartí con él pudo habérsele olvidado antes de que las puertas del elevador se cerraran o pudiera haber hecho una diferencia eterna en una familia.

Esto es básicamente lo que dije:

“Tuvimos un matrimonio dificultoso durante años. Yo fui abusivo e infiel. Cuando íbamos a la iglesia los domingos cambiábamos caras. Por último, mi esposa se divorció de mí. Yo me involucre con otra persona, pero mi esposa se mantuvo firme en la fe con Dios, orando por la restauración de nuestro matrimonio. Dos años más tarde nos volvimos a casar. Ahora Dios nos permite ayudar a otras parejas que sufren descubrir que Dios sana matrimonios heridos”.

Las puertas del elevador se abrieron, el hombre dijo, “Gracias” y desapareció. Yo le pregunte a Dios si había hecho lo mejor por Él en esa situación inesperada. Espero que ese hombre haya podido sacar de nuestro mitin en el elevador unos cuantos puntos, tal como: casados por mucho tiempo con problemas, íbamos a la iglesia, divorciados, y lo más importante, que Dios sana matrimonios heridos. No había tiempo, no había necesidad te compartir con él la dirección de nuestra página web, ni los detalles de nuestros problemas.

Si lees el testimonio anterior en voz alta, te tomará menos de 30 segundos. ¿Te das cuenta cuantas oportunidades de un minuto tienes cada día cuando sale a relucir el tema del matrimonio?

A Charlyne y a mí, Dios nos da la oportunidad de usar el testimonio de un minuto de nuestro matrimonio restaurado por lo menos una vez a la semana. Nos ha pasado con el repartidor que nos trae paquetes o, como nos sucedió la semana pasada, con el chofer del estacionamiento de valet quien trajo el auto al frente del edificio del consultorio médico.

Dios no quiere que tú esperes a que tu matrimonio sea restaurado para comenzar a testificar lo que Él está haciendo por las familias heridas. Algunos standers tienen la oportunidad de dar su testimonio de esperanza de su restauración matrimonial a un grupo en la iglesia, pero Dios le dará a cada stander igual cantidad de tiempo, un minuto a la vez, para compartir lo que Él está haciendo por sus matrimonios. ¿Estarás preparado?

Las ventajas de usar el testimonio de un minuto son muchas. Ante todo, nadie puede minimizar o criticar tu experiencia personal. No necesitas que la persona te llame o se reúna contigo. Y como todo lo que compartes está en tu corazón, tú estás siempre preparado.

¿Te das cuenta que todo testimonio cristiano tiene solo 3 puntos principales que se deben compartir?

  1. Lo que yo era antes.
  2. Donde estoy ahora.
  3. Lo que Dios ha hecho en mi vida.

El testimonio de un minuto de un stander es una oportunidad de alabar a Dios, no de criticar a tu cónyuge. Estoy dudoso de compartir un ejemplo por miedo a que alguien lo tome como la fórmula que se debe usar, pero aquí les doy un ejemplo de como un stander pudiera compartir un testimonio de un minuto:

“Después de muchos años de matrimonio, nuestro hijo mayor murió. Mi esposo no pudo con su dolor y se volcó hacia los vicios de este mundo. Nos divorciamos, Yo estaba muy dolida. Una amiga me llevo a la iglesia por la primera vez en años y allí conocí a Jesús. Ahora Él es mi mejor amigo. Dios me ha mostrado que Él va a restaurar mi matrimonio. En este momento estoy parada firme con Dios y orando para que mi esposo descubra cuanto Jesús lo ama, tal como lo hice yo.”

Ese testimonio anterior toma solo 30 segundos.

Los standers tienden a cometer dos errores comunes en su testimonio corto. Primero, quieren poner muchos viajes en su historia, (“En 1984 nos mudamos a Búfalo, o tal vez fue en el 1985″). Tú quieres terminar en un minuto y que la gente recuerde solo el cambio que Jesús ha traído a tu vida, no que alguna vez viviste en Búfalo.

El segundo error que los standers tienden a hacer en su testimonio de un minuto es que usan palabras que suenan piadosas las cuales no son entendidas por un mundo perdido. De hecho, esas palabras pueden repeler. El foco debe ser el dar testimonio de un minuto sobre lo que Jesús está haciendo en tu matrimonio. Si tu compartes terminología cristiana, tal como “estar lleno del espíritu’, la persona que no frecuenta la iglesia no tiene idea de lo que quieres decir.

Este mensaje puede alcanzar a miles de personas en muchas naciones. ¿Te imaginas   si cada stander que lee esto puliera su testimonio de un minuto y lo compartiera con solo dos personas cada día? ¿Te das cuenta lo rápido que todo el mundo pudiera llegar a oír hablar de la restauración matrimonial, en lugar de ceder ante el divorcio?

Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer. El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo. 1 Corintios 3:6-8

Si Dios rompe el suelo para que tu plantes la semilla, Él también tiene a alguien que la riegue, hasta el día de la cosecha para Su gloria. Si tú dejas de plantar la semilla, no habrá nada para cosechar más tarde. Así como tú estás orando para que alguien plante la semilla en el corazón de tu cónyuge prodigo, tú debes usar las oportunidades que Dios crea para que seas testigo positivo para los demás.

Aunque hemos estado discutiendo testimonios de un minuto de restauración de matrimonios, el cristiano puede tener un arsenal de testimonios de un minuto, listo para lanzarlos en cualquier situación que satanás traiga a colación, en la medida que Dios provee esas pequeñas oportunidades. Tu puedes tener un testimonio de cómo fue que encontraste a Cristo en tu vida y otro de como Dios ha respondido a tus necesidades financieras. Tu testimonio de sanación puede ser compartido una y otra vez.

Independientemente del tema, la oportunidad dada por Dios no tiene la intención de compartir lo que tú has hecho, ni lo que algún ministerio ha hecho. Dios quiere oírte testificar sobre lo que Él ha hecho por ti. ¡Qué poderoso Dios servimos! ¡Honrémoslo siempre en nuestros testimonios!

Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén. Efesios 3:20-21

Porque Él vive,

Bob Steinkamp

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