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Viernes, 13 de Noviembre del 2015

¿IRRADIARÁS AL SEÑOR A LOS DEMÁS?
 
Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades. Deuteronomio 6:4-9
 
¿Estás irradiando a Jesús como Señor y Salvador de tu vida donde quiera que vayas? ¿Saben tus familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo que tú eres cristiano? ¿Pueden ver los demás una diferencia en tu caminar cristiano? ¿Te consuma la salvación de los demás donde quiera que vayas que de alguna manera tú puedas irradiar a Jesucristo y ser un ejemplo? ¿Conoces como tus oraciones pueden cambiar la vida de otras personas?
 

En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él: 6 el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió. 1 Juan 2:5-6
 
Nunca te desanimes porque tu cónyuge o seres queridos sean tan mundanos o estén viviendo tan profundamente en el pecado que Dios no pueda tocarlos. Recuérdate siempre de Saulo quien perseguía y mataba a los cristianos antes de tener ese encuentro con Jesús y escuchar su voz. Después de esa experiencia personal con Jesús, el corazón de Pablo fue transformado y Dios dio a luz a muchas iglesias a través de Pablo, tal como lo leemos en el Nuevo Testamento. Yo oro regularmente por los cónyuges y seres queridos pródigos para que ellos tengan esa experiencia del “Camino a Damasco” con el nuestro Señor. ¡Ese encuentro con Dios cambiara la vida de tu cónyuge para siempre!
 

Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así vengo a ser ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna. 1 Timoteo 1:15-16
 
Creo que ni tú ni yo tenemos idea de la importancia de ganar almas para la salvación de nuestros familiares, seres queridos o compañeros de trabajo. Sabemos que hay un Cielo y un Infierno, pero a menudo pensamos que cada uno tiene libre albedrio y puede escoger si quiere o no aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador de sus vida. Dios mando a Su único Hijo, Jesucristo, para morir por todos los pecadores. La meta de Dios para todos es que lleguen a conocer a Jesucristo. Tú y yo tenemos que ser esos testigos para compartir esa buena nueva.
 
¿Estás hablando y compartiendo sobre el amor y el poder de tu Señor? Tú y yo debemos ser obedientes e invitar a la gente que se acerque a la iglesia y dirigiendo a otros hacia el Señor a lo largo de nuestro diario vivir. Cuando tus amigos o compañeros de trabajo tienen problemas, diles con seguridad y confianza, “Yo sé que el Señor tiene las respuestas para tus problemas”.
 

Les dijo: “Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.” Marcos 16:15-16
 
A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados… Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:6, 8

 
Una de las razones por lo que estoy compartiendo esto de ser un ejemplo es que tu Stand no es solo para que tu matrimonio sea restaurado, sino para las generaciones futuras que vendrán. Tú estás luchando contra el pecado generacional del divorcio el cual puede que sea, o haya ya sido, pasado de otra generación.
 
El abuelo de Bob se había divorciado de su abuela. Cuando Bob y yo estábamos recién casados yo no me había percatado de que debía haber orado para que el divorcio no atacara mi matrimonio por la Sangre de mi Señor Jesús. Yo no quería que lo que Bob y yo hicimos fuera pasado a mis hijos, nietos y generaciones futuras. Yo no quería que los pecados generacionales de la familia de Bob o de mi familia fueran pasados a mi tercera o cuarta generación.
 
Examina tus pecados generacionales y los de tu cónyuge. ¿Qué has hecho tu o ha hecho tu cónyuge sobre lo cual tengas que orar para que no sea pasado a tus hijos o a generaciones futuras? Tú y yo podemos marcar la diferencia en nuestras propias vidas y en la vida de nuestros seres queridos. Tú puedes compartir con tu mejor amigo o con otros lo que has aprendido sobre los pecados generacionales para prevenir una tragedia en sus propias familias. Hoy, conviértete en ese caudal de información para que otros conozcan como el Señor puede cambiar sus vidas y su matrimonio antes de que tengan otra crisis. A medida que tus amigos te ven crecer en el Señor, animalos a que ellos personalmente conozcan el poder del amor y de la resurrección al aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas. Hoy, enviale este devocionario al menos a una persona que te preocupa. Haz
clic aquí para saber más sobre el poder salvador de Jesucristo.
 

“No te hagas ningún ídolo, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo, ni con lo que hay abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni los adores. Yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso. Cuando los padres son malvados y me odian, yo castigo a sus hijos hasta la tercera y cuarta generación. Por el contrario, cuando me aman y cumplen mis mandamientos, les muestro mi amor por mil generaciones.” Éxodo 20:4-6
 
Tu puedes compartir el amor de Jesús con personas que están adoloridas porque tienen un matrimonio enfermo o con personas que están enfermas o con personas al cólicas o drogadictas, porque todos pueden tener sus vidas transformadas por la Sangre de Jesucristo. Tú puedes dar testimonio de vida o ayudar en tu iglesia bien sea en un coro, o en la escuela dominical o en un grupo de jóvenes. No sabrás nunca que vidas tocaste hasta que llegues al Cielo.
 
Tu puedes marcar la diferencia allí mismo donde estas hoy, aunque tu matrimonio no sea restaurado inmediatamente. Marca la diferencia en la vida de tus hijos y de todos cuantos se crucen en tu vida. Solo Dios sabe el impacto que tu o los miembros de tu familia tendrán en la historia cristiana. ¡Nunca dudes de los planes y los propósitos de Dios para tu familia!

Dios te bendiga,

Charlyne Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial

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