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Martes, 17 de Noviembre del 2015
El mensaje de hoy es de Bob, que era un pródigo que regresó a casa y se volvió a casar a mí por otros 23 años antes de que el Señor se lo llevó al cielo. Bob escribió 19 libros desde la perspectiva del pródigo durante más de dos décadas después de nuestro divorcio y segundas nupcias. – Charlyne

PROFUNDOS REMORDIMIENTOS
 
Recuerda, Oh Señor, tu compasión y tu amor inagotable, que has mostrado desde hace siglos. No te acuerdes de los pecados de rebeldía durante mi juventud. Acuérdate de mi a la luz de tu amor inagotable, porque tu eres misericordioso, oh Señor.  Salmo 25:6-7
 
Yo tengo muchos remordimientos por lo que mis intereses egoístas de placer le hicieron a nuestra familia. Si Dios le permite a tu cónyuge pródigo quedarse por mucho tiempo en esta tierra, el también tendrá remordimientos por lo que le ha hecho a su familia.
 
El Remordimiento, para mi, está totalmente separado del perdón. Dios me ha perdonado por lo que le hice a mi familia. Yo busqué el perdón de Charlyne en el día  en que nos volvimos a casar en el 1987, y muchas veces desde entonces. Sin lugar a dudas, tanto mi Señor como mi esposa me han perdonado totalmente. Pero tengo remordimientos por haberme convertido en un pródigo.
 
El diccionario define el “arrepentimiento” como “la emoción que surge de un deseo de que algún asunto o situación podría ser diferente delo que es.” Me arrepiento de haber sido un marido abusivo e infiel. Mi atención a las cosas erradas robó a mis tres niños la guía y la dirección que debí haberles proporcionado.
 
Un cónyuge pródigo, que reporta experiencias como  paz y serenidad en su vida hoy, está realmente viviendo en el ojo de la tormenta. Ellos llegan a ese punto después de la meteorización de las tormentas de problemas en el matrimonio. Ellos pueden ser perdonados, tanto por el cónyuge y por Dios, pero la única manera de salir, es por la erosión del otro lado de la tormenta del matrimonio: una tormenta de culpa y arrepentimiento. Si tan sólo ellos se volvieran al Señor, El pudiera detener los vientos huracanados de la culpa.
 
Las tormentas de arrepentimiento pueden persistir, incluso después que el perdón total está en su lugar. Tu pródigo puede regresar a casa como el padre de un niño fuera de convenio  o de haber creado problemas legales o financieros, mientras estuvo fuera.
 
Por favor, entiendan que no tengo remordimiento de haberme vuelto a casar con Charlyne. Todas esas cosas en el país lejano, las que dije miles de veces, “Yo no sé como yo pude haber hecho esas cosas,” están aún acompañadas de profundo remordimiento.
 
Nuestro matrimonio es bueno. El sexo que una vez buscaba en cualquier sitio es ahora woo-hoo de bueno aquí en casa, pero sin culpa. Mi esposa y yo disfrutamos ministrando juntos y podemos casi terminar las oraciones del otro. Estamos cerca de nuestros tres hijos adultos y de sus esposas. Ninguno de nuestros siete nietos entran a nuestra casa sin preguntar, “¿Dónde está Abuelo?”
 
Sin embargo, tengo muchos remordimientos, más de lo que hice en ese entonces, que se está jugando hoy en día en nuestra familia extendida. Así como cualquier familia, nosotros tenemos situaciones. Los más importantes son los problemas de salud de nuestros nietos. También hay preocupaciones de empleo, y preocupaciones de vivienda y de salud y financieros, no para nosotros sino  para las personas que amamos. Muchas veces cuando un nuevo reto se avecina, yo pienso, “Si tan sólo yo hubiera…” La honesta verdad es que si yo hubiese estado por aquí, siendo el marido y el papá que debí haber sido, algunas de esas situaciones hubiesen sido diferentes hoy.
 
¿Por qué estoy compartiendo los secretos de nuestra familia hoy contigo? Para ayudarte a entender mejor a tu cónyuge pródigo. Yo quiero que tu sepas que el ojo de la tormenta que tu amado que parece estar feliz y próspero hoy es un engaño. Charlyne y yo también queremos que tu sepas que tu compasión y tu compresión pueden ser el ungüento  y el vendaje para las heridas de tu pareja dolida por el arrepentimiento.
 
Sí, nosotros los pródigos regresamos a casa con arrepentimiento. Estos palidecen  en comparación con los remordimientos eternos, de haber rechazado el llamado de Dios en nosotros para dejar una vida de pecado.
 

¿No se dan cuenta de que los que hacen lo malo no heredarán el reino de Dios? No se engañen así mismos. Los que se entregan al pecado sexual, o rinden culto a ídolos o comenten adulterio o son promiscuos o practican la homosexualidad o son ladrones o avaros o borrachos o insultan o estafan a la gente, ninguno de estos heredarán el reino de Dios. Algunos de ustedes antes eran así, pero fueron limpiados y fueron hechos santos, fueron hechos justos ante Dios al invocar el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.  1 Corintios 6:9-11

Porque El vive,

Bob Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial

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