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Martes, 15 de Diciembre del 2015

¿VAS A COMPARTIR A JESUS?
 
Hace unos pocos días, yo estaba buscando algo cuando noté un alfombra con una oración que me bordó un amigo. Es pequeña, y los bordes desiguales, pero los recuerdos  que me traen de vuelta son suficientes para casi ponerme a llorar.
 
La alfombra con la oración fue hecha para mi por un hombre que le vamos a llamar Tony, uno de mis pacientes del hospicio hace más de 10 años. El tenía una enfermedad terminal y había regresado a la casa de sus padres a morir. Ni los padres ni Tony tenían una relación personal con el Señor Jesús, pero ellos sí tenían una hermana mayor orando. Este fue  el clamor del corazón de Jenny para que su hermano pequeño recibiera a Cristo como su Salvador personal antes de morir e irse al infierno.
 
Una de las filosofías del cuidado del hospicio es llenar la necesidad espiritual del paciente con su propio marco de referencia espiritual. Eso mandaba que como yo,  capellán, no podía ser testigo de Jesús a los pacientes hasta que abrieron la puerta. Durante los muchos meses que vi a Tony, nos convertimos en amigos cercanos. Muchas veces, su madre, Martha, habría horneado algo, cuando ella sabía que yo estaba haciendo una visita.  De Tony compartió cosas conmigo que ninguna otra persona en el mundo lo sabía. En cambio, él aprendió de mi, de mi familia y de mi fe. Aunque Tony estaba todavía vivo y por el alrededor, sabía que su tiempo en la tierra era corto.
 
Una mañana recibí una llamada de emergencia de la oficina del hospicio de la madre de Tony. Aunque yo había estado allí solo unos días antes, el estaba pidiendo que yo lo visitara ese día. Esa tarde, cuando llegué, Tony comenzó a llorar tan fuerte que el no podía hablar. Don, me dijo su padre, “Tony dice que el quiere lo que tu tienes.” Esa tarde mi amigo Tony se convirtió en mi hermano en Cristo, al yo guiarlo a él al Señor.
 
En las semanas siguientes, Tony compartió su nueva fe con sus padres. El Miércoles en la tarde, después de la iglesia, sentí una sensación de que yo necesitaba parame y chequear en este paciente y en su familia. Una hora más tarde, Charlyne y yo estábamos parados a lado de la cama de Tony cuando el se fue a los brazos de Jesús. Ese Sábado en la tarde, yo conduje el servicio del funeral evangelista de Tony en la iglesia donde yo le había prometido a Charlyne, que yo nunca “volvería a cerrar esa puerta de nuevo” después de nuestro divorcio.
 
Unas semanas más tarde, yo fui testigo de los padres de Tony, ambos cerca de los ochentas, siendo bautizados juntos. La semilla había sido cosechada a través de la conversión de Tony y su hermana pastor los había conducido a ambos al Señor en su casa.
 
Cuando yo estoy en el cementerio donde están mis padres,  los padres de Charlyne y Tyler, nuestro nieto, donde están enterrados, yo a menudo me detengo en tres tumbas más cerca de la valla. El cielo es más rico por tres almas, porque una hermana no iba a dejar de orar por su familia y un hermano perdido que ‘quería lo que el capellán tenía.’
 
¿Aparenta tu parada por la restauración de tu matrimonio  como que estás todavía parado? Si es así, tengo una sugerencia que darte; asegúrate de que estás reflexionando tanto en Jesús que otras personas van a querer tener lo que tu tienes, como sucedió con Tony.
 
En el comienzo, Dios y el hombre tenían una comunión. El hombre permitió que el pecado se interpusiera entre él y Dios. Nuestro Señor Dios envió a Su único Hijo, Jesucristo a la tierra, para morir en la cruz por nuestros pecados, para que esa comunión entre Dios y el hombre pudiera reanudarse. La Biblia promete que vamos a tener la vida eterna con Dios, cuando nos arrepintamos de nuestros pecados y confesemos a Jesús para ser nuestro Salvador. Somos salvos por Jesucristo solamente, y no por ser una buena persona, o hacer buenas obras.
 
Tu soporte para un matrimonio restaurado también debe incluir un soporte para la salvación de tu compañero. Charlyne y yo oramos para que tú también puedas tener unos Tonys en tu propia vida. Nos acercamos a la Navidad. ¿Qué mejor momento para compartir con otros acerca de Jesús?
 
Nosotros llevamos a dos de nuestros nietas más jóvenes a cenar hace unos pocos años. Mientras estábamos cenando, una de las niñas se giró a Charlyne y preguntó, “Abuela, ¿Tú conoces acerca de Jesús y la cruz?” Esa nieta estaba solo en el kindergarten pero estaba lista para compartir acerca de Jesús. ¿No deberíamos estarlo todos?
 
Este es el tiempo del año cuando la puerta es abierta para compartir acerca de Jesús. Hasta en  los centros comerciales están tocando los himnos acerca de Su nacimiento. Nuestros vecinos decoran sus casas sin saber la real razón. La televisión da reportes de personas haciendo el bien por otros, y sí, incluso los corazones de los pródigos están siendo suavizados.
 
Charlyne y yo tenemos dos oraciones  hoy. Ante todo, que  tu  conozcas los aspectos de tu parada sobre la salvación, y segundo, que tu compartas con otros, a través de tus palabras y acciones, que Jesucristo es el puente para dar la respuesta a cada problema. Que tú te conviertas en la “Jenny” que comienza a regar la salvación para la familia, para  los amigos y para los vecinos.

Dios te bendiga,

Charlyne Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial

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