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Viernes, 13 de Mayo del 2016

SUMISIÓN – ¡NO ES UNA MALA PALABRA!
 
Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Efesios 5:21
 
¿Ha comenzado el Señor a mostrarte las diferentes áreas en las que fallaste como esposo o esposa en tu matrimonio? Espero que tú busques al Señor para que Él pueda revelarte áreas de tu vida que necesitan ser cambiadas. Espero que te arrepientas ante el Señor y ante tu cónyuge por tus errores en tu matrimonio, en el tiempo perfecto de Dios. Yo confesé mis pecados, una vez que el Señor me abrió mis ojos orgullosos y pude ver lo que le había hecho a Bob: no tratándolo como el líder espiritual en nuestra casa o respetándolo como mi esposo. Nuestras lenguas pueden hacer mucho daño a nuestros cónyuges si no ponemos una guarda a nuestros labios.
 

El que refrena su lengua protege su vida,  pero el ligero de labios provoca su ruina. Proverbios 13:3
 
Un área en la que fallé en mi matrimonio fue en la sumisión a mi marido. Yo tengo una personalidad tipo A y trabajaba como gerente de un gran consultorio médico. Cuando llegaba a casa no cambiaba los papeles para ser la esposa, la madre y la mejor amiga de mi esposo. Yo seguía con mi papel de la que estaba a cargo, en control, y por desgracia, ladraba órdenes a todo el mundo para que me ayudaran en casa. Mi oración es para que le pidas al Señor que te muestre cómo te ven y oyen otros en tu propia casa. Recuerda, Dios está viendo y oyendo todo también.
 
La palabra sumisión en nuestro mundo moderno se ha convertido en una mala palabra y ha sido distorsionada por muchos años. Si tan sólo nosotros, como mujeres y hombres, entenderíamos nuestro papel como Dios lo planeó en su Palabra. Tanto esposos como esposas cosecharían  bendiciones al realmente entender las razones bíblicas y el verdadero significado de la sumisión. Querida luchadora ¿Estás, lista a ser sumisa a tu esposo ahora y sobre todo cuando vuelva a casa, no salvo, para que pueda ser ganado para el Señor sin palabras? Aquí hay una promesa poderosa para ti:
 

Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, al observar su conducta íntegra y respetuosa. Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios. Así se adornaban en tiempos antiguos las santas mujeres que esperaban en Dios, cada una sumisa a su esposo. Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor. De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes. 1 Pedro 3:1-7
 
Después que Bob y yo nos divorciamos, el Señor me reveló muchos pecados y debilidades que yo tenía como esposa. Nosotras las mujeres debemos entender que Eva fue engañada por el enemigo, y creo que el enemigo sigue hablándote mentiras a ti porque en el fondo realmente no quiere que tu esposo sea el que esté a cargo en el hogar.
 
Recibe este devocional en amor, y ora al respecto. Pídele al Señor que te revele Su verdad. No necesito saber acerca de los pecados, defectos o problemas de conducta de tu conyugue. Mi intensión es compartir la Palabra de Dios para que estés lista para el regreso a casa de tu cónyuge.
 
Dios no quiere que seas un tapete o todos los otros clichés que puedes escuchar en la variedad de medios de comunicación social que lees. Ora con un corazón sincero, entregando el control de cualquier problema, orando: “Señor, yo sé que puedes darle a mi marido la sabiduría, el conocimiento, la comprensión y el discernimiento sobre las decisiones difíciles que debemos tomar este mes.”
 
Pídale al Señor que te convierta en la esposa o en el esposo que tienes que ser para tu cónyuge. El único que puede cambiar tu persona interior es el Espíritu Santo. Dios creó al hombre y luego creó a la mujer. Las mujeres han de ser la compañera de su esposo. Imagínate si esposos y esposas conocieran y vivieran cada  uno según el rol que Dios ha ordenado. Creo que podríamos erradicar el divorcio viviendo según la Palabra de Dios y poniendo sus preceptos y principios en acción todos los días. Si cada uno de nosotros le permitiera al Espíritu Santo poner nuestros hogares en su debido orden, Dios recibiría toda la Gloria y nosotros tuviéramos la paz de Dios en nuestros hogares.
 
La sumisión a Cristo es un principio espiritual. Cada familia cristiana debe buscar la sumisión, la humildad, la mansedumbre, la paciencia y la tolerancia como las características de cada miembro de la familia. La esposa se somete (cede en el amor) a la responsabilidad de liderazgo en la familia del esposo. El esposo debe someterse a las necesidades de la esposa en una actitud de amor y auto-sacrificio como Cristo murió por la Iglesia. ¡Qué amor!
 

Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. Efesios 5:22-24
 
Pídele al Señor que te muestre en que has fracasado como esposa o esposo y pídele al Espíritu Santo que te cambie y te convierta en una nueva criatura en Cristo para tu cónyuge. Dios odia el divorcio. Deja de dudar de lo que el Señor puede hacer por tu matrimonio y por tus hijos. ¿Te rendirás a tu Señor ahora, en primer lugar?
Dios te bendiga,

Charlyne Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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