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Viernes, 15 de Julio del 2016

¡DIOS SÍ RESTAURA MATRIMONIOS MUERTOS!
 
“¡Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá lo que el Señor te ha anunciado!” Lucas 1:45
 
¿Estás parada firme, creyendo en el inmenso poder de Dios para resucitar, restaurar y reconstruir tu matrimonio? ¡Nunca dudes del poder de Dios para mover las montañas de tus circunstancias! Yo se que Dios creo la institución del matrimonio y que odia el divorcio, así que yo creo con todo mi ser que El quiere darle nueva vida a tu matrimonio muerto. El Señor quiere reavivar y encender de nuevo el amor ágape y eros en el corazón tanto tuyo como el de tu cónyuge y hacer que tu matrimonio sea mejor que nunca.
 

El Señor siempre cumple sus promesas; es bondadoso en todo lo que hace. El Señor ayuda a los caídos y levanta a los que están agobiados por sus cargas. Salmo 145:13-14
 
La semana pasada fue muy especial para mí ya que
Bob regreso a casa hace 29 años el 7 de julio de 1987. Yo me quedo maravillada de todo lo que el Señor ha hecho desde aquella tarde cuando Bob entrego su voluntad y su camino al Dios en obediencia total.
 
Bob y yo siembre celebramos nuestros dos aniversarios. En realidad nosotros celebrábamos nuestro aniversario del segundo casamiento, julio 7 de 1987, con un poco más de entusiasmo porque ambos sabíamos lo que el Señor había hecho para llevar a cabo el milagro de la restauración de nuestro matrimonio.
 
Piensa en los fines de semanas cuando te encuentras sola y clamas a Señor pidiéndole que te de otra promesa de su Palabra. El 2 de mayo de 1987 a las 3:00 pm – Así es, yo tengo la fecha y a hora anotadas en mi Biblia – yo le había pedido al Señor, tal como lo haces tú, que me diera otra confirmación de que Él iba a traer a Bob de vuelta a casa y restaurar nuestro matrimonio. Bob me había dicho que él y la otra mujer se iban a casar y que estaban haciendo los planes para su boda. Aquella tarde el Señor me dio esta escritura:
 

Nunca más te llamarán abandonada ni desolada. Tu nuevo nombre será “La ciudad del deleite de Dios” y “La esposa de Dios”, porque el Señor se deleita en ti y te reclamará como su esposa. Isaías 62:4
 
¿Estás esperando que tu esposo o esposa vuelva a casa en cualquier momento? ¡Si! Es la respuesta correcta. Si tú has estado leyendo nuestros testimonios sabatinos te darás cuenta que los cónyuges vuelven a casa repentinamente, cuando menos te lo esperas. Yo había celebrado el 4 de julio de 1987, sola y sin ningún indicio o comunicación de parte de Bob. Yo no tenía ni idea de lo que el Señor estaba planeando para mí y mi familia solo tres días más tarde. ¿Oraras y vivirás tu vida con la expectativa de que el Señor moverá la montaña de tus circunstancias en cualquier momento?
 

“¡Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá lo que el Señor te ha anunciado!” Lucas 1:45
 
El 7 de julio de 1987, Bob manejo dos horas de donde el vivía, vino a mi oficina y tocó en la ventana. Yo estaba sorprendida de verlo allí. Abrí la puerta de atrás y el me pregunto si podía salir a comer con él. Yo podía ver que él estaba un tanto angustiado. Entre en la oficina y rápidamente organicé todo para tomarme un almuerzo extendido. Me fui sin saber lo que estaba pasando por la mente o el corazón de Bob.
 
Bob estaba bajo la convicción del Espíritu Santo. En su interior se estaba librando una batalla entre el Espíritu Santo y satanás. La batalla era entre el hacer algo que era divertido, extremo, viviendo en un mundo de pecado, o volver a casa a una esposa y unos hijos que habían estado orando por él. El Señor me lo había dicho muy claramente una noche cuando estaba yo clamando y orando para que el Señor tocara y cambiara el corazón de Bob.
 
El Señor me dijo: “Todo ha terminado”. Nunca me olvidaré esas palabras que sonaron tan claramente en mis oídos. Corrí a buscar la canción de Bill Gaither,
Todo ha terminado – La Batalla Final”, y la puse a que sonara una y otra vez. Esa canción me explicó claramente lo que le estaba pasando a Bob. El Señor me reveló más verdades de la batalla espiritual en la que Bob estaba.
 
Cuando aun estábamos en el estacionamiento, sentados en su carro, Bob me pidió que dejara de orar por él. Él dijo que lo dejara en paz, y que ya no podía lidiar más con el estrés. Lo más cómico era que yo no me comunicaba con él a menos que fuera él quien llamara a los niños o a mí. Yo le aseguré a Bob que lo amaba, pero que nunca dejaría de orar por él. Seguí escuchándolo hablar y le puse
un cierre a mis labios.
 
De repente Bob dijo: “Para que te quedes contenta y me dejes en paz, te voy a llevar a la jefatura civil ahora mismo para que obtengamos una licencia matrimonial que puedas guardar en tu Biblia, así sabrás que algún día, en el futuro, pueda que yo vuelva a casa”. ¿No te suena eso como tantos otros pródigos indecisos?
 
¡Guau! Yo no podía creer que Bob sugiera semejante idea, ya que él y la otra persona estaban hablando de casamiento. Bob estaba solamente buscando tener paz en medio del torbellino que estaba sintiendo en su interior. Dios estaba acorralando a Bob para que escuchara la voz del Espíritu Santo y los planes sobre su futuro.
 
Fuimos a la jefatura civil y yo oraba continuamente, pidiéndole al Señor que me ayudara a decir las palabras justas.
 
En aquella época no había celulares. Tal como te lo enseñamos, tú debes ser auto suficiente para cuando tu cónyuge vuelva a casa de manera que puedas hablar y escuchar al Señor personalmente. Yo no tenía ni idea de lo que iba a pasar.
 
Obtuvimos la licencia matrimonial y Bob dijo: “Deberías estar satisfecha ahora, así que deja de orar por mí y dejame en paz. Algún día puede que nos volvamos a casar, pero no ahora”.
 
Luego Bob me llevó a su nuevo restaurante favorito, el cual me entere que era el favorito de la otra mujer, un área bien cara de Ft. Lauderdale. Cuando me retiré de la mesa por unos minutos, el Espíritu Santo le habló a mi esposo como nunca antes y le dijo: “tú has cometido el mayor error de tu vida al abandonar a tu esposa. Tú tienes que casarte nuevamente con ella ahora y volver a casa”.
 
Cuando regrese a la mesa, Bob dijo que estaba arrepentido por todo lo que el había hecho y que Dios le acaba de hablar. Bob estaba temblando de la emoción. Él me dijo que tenía que volver a casa ahora y como había hecho un desastre de su vida y también de nuestra familia. ¿Aceptaba casarme con él?
 
¿Que si aceptaba? ¡Yo no podía creer lo que estaba escuchando! Había estado orando y ayunado para este momento. ¡Sentía como si los ángeles en el cielo estaban cantando el Aleluya y en mi mente estaba visualizando los fuegos artificiales del 4 de julio alrededor de nosotros! No puedo explicar las emociones que estaban pasando por mi mente y mi corazón. ¡Mi esposo volvía a casa!
 
Bob me dijo que llamara a nuestro Pastor (aquel que me había animado a divorciarme de Bob debido a su infidelidad) y que le pidiera si nos podía volver a casar en la oficina del Pastor esa misma tarde. Recuerdo haberle mencionado muy brevemente que si a él no le molestaba, yo había soñado con poder usar mi vestido de boda (el cual estaba guindado en nuestro armario) ya que había perdido peso, pero Bob queriendo tener la celebración de nuestro matrimonio esa misma tarde me dijo: “No, no puedes hacer eso”. Yo no insistí mas.
 
La secretaria de la iglesia dijo que nuestro Pastor estaba almorzando. Yo le pedí que le dijera: “¡Mi milagro está ocurriendo!” Luego llamé a mi oficina para hacerles saber que no iba a volver al trabajo esa tarde. Todos, tanto en la iglesia como en el trabajo, sabían lo que estaba pasando ya que yo les había estado diciendo durante los dos años desde mi divorcio que Bob iba a volver a casa, algún día, de alguna manera, ya que Dios me lo había dicho que Él iba a restaurar mi matrimonio.
 
¿Qué les estas diciendo a otros? ¿Estás hablando con fe, confianza y esperanza en tu Señor a pesar de tus circunstancias? Tú tienes que vivir tu vida con la expectativa de que tu matrimonio va a ser restaurado en cualquier momento. Tú quieres que tu familia y tus hijos acepten a tu amado cónyuge.
 
Bob también me hizo llamar a nuestros tres hijos y pude arreglar que dos de ellos nos encontraran en la iglesia, sin decirles a ellos lo que estaba a punto de ocurrir repentinamente esa tarde especial. Tanto Lori como Tom estaban muy sorprendidos de ver a su padre sentado en la oficina del Pastor. Les explicamos lo que había pasado y que su papi quería regresar a casa. Nuestro Pastor nos casó.
 
Después de nuestra boda, fuimos a la casa de los padres de Bob y cuando entramos preguntándoles que adivinaran lo que habíamos hecho aquella tarde, la respuesta de su madre fue: “¡Se casaron!” Ella había creído lo que yo le había estado diciendo, pero nunca me lo había dicho.
 
Yo había llamado a la oficina de los médicos con quien trabajaba desde la casa de los padres de Bob para contarles lo que había pasado aquella tarde. Los médicos me pidieron que pasara por la oficina ya que nos tenían preparada una torta. Los médicos y todo el personal de la oficina celebraron con nosotros nuestra boda esa tarde. ¡Dios incluso nos dio una recepción de bodas! Esa noche los padres de Bob llevaron a toda nuestra familia a cenar y celebrar que Bob, mi querido esposo, un pródigo, ¡había vuelto a casa repentinamente! ¡Alabado sea el Señor!
 
Al día siguiente, ¡Bob hizo planes para que los dos nos fuéramos en un crucero a las Bahamas para nuestra primera verdadera luna de miel! Para nuestra primera luna de miel, el 1 de octubre del 1966, ¡un huracán pasó por el sur de la Florida dos días después de nuestra boda así que nuestra luna de miel fue cancelada!
 
Nunca dudes de que el Señor haga lo mismo por ti y por tu esposa o esposo en Su tiempo perfecto. ¡Tú tendrás un día del que nunca te olvidaras cuando vuelvas a casarte o cuando tu esposo o esposa regrese a casa, repentinamente! Así es, yo siempre celebraré el 7 de julio de 1987, cada año, hasta que Bob y yo nos reunamos en el cielo.
Dios te bendiga,

Charlyne Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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