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Martes, 2 de Agosto del 2016
El mensaje de hoy es de Bob, que era un pródigo que regresó a casa y se volvió a casar a mí por otros 23 años antes de que el Señor se lo llevó al cielo. Bob escribió 19 libros desde la perspectiva del pródigo durante más de dos décadas después de nuestro divorcio y segundas nupcias. – Charlyne

PASANDO POR ALTO LO OBVIO
 
El Señor los guiará continuamente, les dará agua cuando tengan sed y restaurará sus fuerzas. Serán como un huerto bien regado, como un manantial que nunca se seca.  Isaías 58:11
 
Mi impresora dejó de trabajar. Yo descodifiqué las series de la luces que parpadean para determinar que esta deseaba un nuevo tambor. Por razones que yo no entiendo, una impresora nueva era menos costosa de comprar que si yo compraba un componente para la vieja máquina.
 
Mi impresora nueva llegó, y le dije adiós a la vieja. El siempre presente sucio que se había acumulado debajo de la máquina fue limpiado y la impresora instalada. Pronto, aquel anticipado primer documento vino rodando de la impresora. La prueba de papel parecía bien, pero este simplemente no lucía como mi impresora. Se veía distinto. Incluso sonaba diferente.
 
Descubrí hace un largo tiempo que las impresoras nuevas vienen con un cartucho mucho más pequeño. Yo estaba listo para aquello, con un nuevo cartucho, naturalmente de un tipo nuevo, esperando para ser instalado. En un par de semanas, las luces comenzaron a parpadear, pero yo no estaba listo para abordar el aprendizaje de cambiar el cartucho en una impresora nueva. Esto sucedió a las 2:35 A.M. de un Viernes en la madrugada.
 
A menudo yo me levanto alguna vez durante la noche y chequeo el email de la noche. El Viernes en la madrugada yo descubrí un email de una emergencia de un stander,  que yo sabía que Charlyne hubiese deseado leer y orar cuando saliera el sol el Viernes. Cuando intenté imprimir esa página, la impresora se quedó ahí solo parpadeando las luces sin imprimir.
 
Yo estaba listo para el reto y comencé a cambiar la tinta del cartucho. Las direcciones fueron seguidas y finalmente la puerta de la impresora se cerró. Yo intenté imprimir el email de nuevo, y la impresora parpadeó un código extraño. Yo volví a hacer los pasos, asumiendo que algo no lo había hecho bien. Todavía, las luces solo parpadeaban amarillo–rojo–amarrillo. Yo me rendí y volví a la cama, pensando como mi vieja impresora nunca me había hecho esto a mí.
 
Después de que había esclarecido el Viernes, yo abordé el problema de la impresora de nuevo. Después de unos cuanto intentos y justo antes de re-empacar el nuevo cartucho para ser devuelto como defectuoso, yo casi cogí la nueva impresora y la puse a un lado. ¡Es ahí cuando descubro que no tenía papel! Le agregué una pila de papel y mis muchos intentos de imprimir ese email del medio de la noche vino rodando de la máquina. Atrapado en mi problema de la impresora, yo había estado pasando por alto lo obvio.
 
Antes de que te rías demasiado de mi estupidez  en pasar por alto lo obvio, considera tus propias circunstancias. Tu matrimonio ha parado de ser productivo. De todas las luces parpadeantes, la tendencia para ti es diagnosticar el problema. Muchas personas descodifican lo que ellos están viendo como la crisis de los cuarenta,  desorden bipolar, o algún otro título clínico.
 
A pesar del nombre dado a los problemas, todo el mundo alrededor de ti te está diciendo que, como mi impresora, tu estarías mejor si buscaras un reemplazo, que intentar reparar tu matrimonio viejo. Afortunadamente, Dios coloca un valor mucho más alto en reacondicionar matrimonios que lo que nosotros hacemos en reacondicionar impresoras.
 
Si Charlyne o yo fuéramos a hablar contigo, sin lugar a dudas tu nos contarías sobre todas las luces parpadeantes en tu matrimonio. Las personas tienden a pararse en el síntoma mayor de un matrimonio fallido separado:  el  cual es la otra persona con la cual el cónyuge está involucrado. Nosotros solemos escuchar sobre las “luces triple A ” del alcoholismo, el abuso y el adulterio. Tu pudieras incluso decir, “Mi situación es distinta,” pero en verdad es que tu situación es exactamente como la de cada matrimonio herido en toda la tierra. Tu cónyuge tiene un problema de pecado.
 

Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales,  idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones,  envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios.  Gálatas 5:19-21
 
Si tu fueras a sacar la Biblia, nuestro manual de instrucción de vida, pudieras aprender de este pasaje que  todo, desde  inmoralidad sexual a ambición egoísta son, “…actos de naturaleza pecaminosa.” Dios te va a decir el porqué  esas luces de advertencias están parpadeando en tu matrimonio.
 
Estas pudieran venir como una liberación tremenda para muchos standers que no necesitan preocuparse sobre sus circunstancias. Estas cosas son de esperarse de tu cónyuge, debido a su “naturaleza pecaminosa.” Yo debo de imaginar lo que Dios pudiera hacer si cada stander que nosotros conocemos parara de enfocarse en las circunstancias; parar de intentar diagnosticar a los problemas de su pareja en términos hechos por el hombre, y simplemente oraran en contra de la naturaleza pecaminosa sobre la persona que ama.
 
Cuando mi impresora nueva llegó, esta vino con una etiqueta advirtiendo sobre su uso colocada en el tope de la caja y el empaque. Si la vida fuera una impresora, esta pudiera venir empacada en una caja con
Gálatas 5:21b impresa en el tope. Antes de que esta fuera puesta en uso, nosotros pudiéramos decir:
 

…Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios.
 
Tu razón para estar parado puede ser encontrada en este mismo verso. Tu estás parado no para ver tu matrimonio restaurado. Esto solo sería el  sub-producto de tu cónyuge no siendo más controlado por su naturaleza pecaminosa. Nosotros somos cada uno advertidos en este verso que si tu cónyuge muere en su pecado, “aquellos que viven así no heredarán el reino de Dios.”
 

“Estaba enojado, así que castigué a este pueblo tan avaro. Me aparté de ellos, pero continuaron por su propio terco camino. He visto lo que hacen, ¡pero aun así, los sanaré y los guiaré! Consolaré a los que se lamentan, llevando palabras de alabanza a sus labios. Que tengan paz abundante, tanto cerca como lejos, dice el Señor que los sana.”  Isaías 57:17-19
Porque El vive,

Bob Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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