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Martes, 9 de Agosto del 2016
El mensaje de hoy es de Bob, que era un pródigo que regresó a casa y se volvió a casar a mí por otros 23 años antes de que el Señor se lo llevó al cielo. Bob escribió 19 libros desde la perspectiva del pródigo durante más de dos décadas después de nuestro divorcio y segundas nupcias. – Charlyne

OTROS SE ESTÁN AHOGANDO TODAVÍA
 
Luego Jesús entró en la barca y comenzó a cruzar el lago con sus discípulos.  De repente, se desató sobre el lago una fuerte tormenta, con olas que entraban en el barco; pero Jesús dormía.  Los discípulos fueron a despertarlo: “Señor, ¡sálvanos! ¡Nos vamos a ahogar!” gritaron. “¿Por qué tienen miedo?”  preguntó Jesús. “¡Tienen tan poca fe!” Entonces se levantó y reprendió al viento y a las olas y, de repente, hubo una gran calma. Los discípulos quedaron asombrados y preguntaron: “¿Quién es este hombre? ¡Hasta el viento y las olas lo obedecen!”  Mateo 8:23-27
 
¿Sabes tú cuando es que yo me siento más humilde para ser usado por Dios? Es cuando estoy trabajando en un proyecto escrito y el Espíritu Santo coloca algo más en mi corazón para compartir con los standers. En otro lugar en mi computadora hay un artículo sin terminar, pero tuve que ponerlo a un lado y compartir lo que Dios me ha dado.
 
Me fue dada la ilustración del divorcio como cayendo de un barco. En un momento tú estabas navegando pacíficamente en el mar del matrimonio. Justo cuando menos tú lo estás esperando el enemigo sale y te empuja a ti, a tu cónyuge y a muchos otros sobre la borda. Algunas personas dicen que el maligno lleva al 50% de las parejas casadas a las aguas oscuras del divorcio.
 
Al principio te da pánico al tu caer más y más profundamente en las aguas turbias del conflicto y la separación, cuidadosamente esquivando los tiburones del divorcio. Tan pronto cuando detienes el irte hacia abajo, comienzas a nadar hacia la superficie. Fue tan tentador el encontrar a otra víctima del sexo opuesto quien estaba también francamente intentando encontrar la superficie. Tu pensaste que agarrarte de esa persona pudo de alguna manera rescatarte, pero más parecido eventualmente esta pudo haber causado que ambos de ustedes se ahogaran aún más profundo.
 
Finalmente, tu ves el salvavidas en la superficie lejos de ti. En el divisor flotador circular tu puedes ver el nombre de JESÚS. Tu sabes que ese aro puede salvarte, si tan solo te acercas a él.
 
Finalmente, tu alcanzas la superficie. Todos a tu alrededor son hombres y mujeres ahogándose gritando por ayuda. Tu puedes ver a Jesús en el barco. El hábilmente vuelve a tirar el salvavidas y este cae directamente en frente de ti. El salvavidas es puesto alrededor de ti y tú estás a salvo.
 
Tu te sientes a salvo aunque culpable de que tu estás a salvo y los otros se están ahogando. Quizás tu pudieras lleva a alguien más en tu aro para que ellos también pudiesen ser salvados. Mientras Jesús comenzó a halarte de vuelta al barco tu lo ves a El haciendo gestos a alguien más. Lejos en la distancia tu ves a tu cónyuge luchando para mantenerse a flote. Tu pudieras salvar al  que amas, pero hay tantas personas que están más cerca de ti. ¿Qué si tu pedaleas todo el camino hacia tu cónyuge y  te rechaza? ¿Qué si ellos aún están luchando y ustedes ambos se ahogan?
 
A pesar de todos los “y si” Jesús continua gesticulando y trata de mantener la soga agarrada mientras tu francamente pedaleas hacia tu propio cónyuge que se está ahogando. Tu nadas justo cerca de par de personas del sexo opuesto que necesitan ayuda. Te detienes y ponderas el ayudar a la otra persona en tu salvavidas. Una vez miras atrás a Jesús, El te está haciendo gestos hacia tu propio cónyuge.
 
Tú estás tentado a rescatar a la otra persona, pero cada vez que los ojos de Jesús miran los tuyos, tu sabes que tu tarea es pedalear francamente hacia tu amado. Tan pronto tu agarras del aro y Jesús comienza a halarles a ambos de ustedes hacia Su barco.
 
De repente tu cónyuge dice algo sobre que todo es tu culpa. ¡Tu recuerdas a todas las personas las cuales nadaste pasándolas a ellas para llegar a tu cónyuge, y ahora esto! Salvo dentro de tu salvavidas, tu empujas las manos de tu pareja del divisor del salvavidas. Ahora la persona con la cual te casaste está de nuevo luchando para no ahogarse. Tu te das cuenta de que Jesús parece haber parado de jalar la soga que pudo haberte traído de vuelta a Su bote.
 
A pesar de la distancia, tu puedes ver de alguna manera los labios de Jesús moverse y escucharlo decir, “Yo permito falsos comienzos.”  Tu gesticulas a Jesús para que te hale, pero El parece silencioso. Tu ves a Jesús todavía gesticulando hacia tu cónyuge de convenio. Sintiéndote avergonzado sobre lo que tu acabas de hacer, tu pedaleas de vuelta a tu cónyuge y tu amada se agarra de un lado del aro una vez más, mientras Jesús comienza a jalar.
 
En poco tiempo tú y tu cónyuge están en el bote con Jesús. Tu abrazas y comienzan a caminar juntos, hablando sobre lo agradecido que te sientes de que fuiste salvado, pero Jesús interrumpe.
 
“Tu no puedes descansar porque muchos otros se están ahogando todavía,” dice Jesús en una voz pacífica. “Ayúdame a rescatar más.”
 
Pronto el número en la cubierta excede al número que todavía quedan en el agua. Sí, algunos han sufrido mordidas dolorosas y ataques de tiburones de divorcio, pero una vez a bordo con Jesús, aquellas heridas son sanadas. Pregúntale tú a Jesús porqué ellos tienen cicatrices.
 
“Ellas son el recordatorio de no pararse muy cerca del borde del bote la próxima vez,” Jesús dice amorosamente, “y un recordatorio de ser cuidadosos de no permitir que el enemigo se mueva sigilosamente sobre ti.”
 
Finalmente, el rescate es completado. Las personas han sido rescatadas y vidas salvadas a pesar de las estrategias de Satanás. Cada uno está mojado, cansado y exhausto, pero no Jesús. El se mantiene tan amoroso y calmado y tan en control como cuando El te envió aquel primer salvavidas.
 
“¿Te das cuenta,” tu cónyuge pregunta, “Qué si tu no hubieses seguido a Jesús cuando El te dijo que nadaras hacia mi, muchas de estas personas no serían salvas y estuvieran juntas ahora mismo? Sí, el Señor hubiese tenido a otra pareja para comenzar todo esto, pero yo le doy gracias a Dios de que tú escuchaste a Jesús y  lo obedeciste.”
 
Jesús sonrió como solo El puede.
 

Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.  Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo.  Romanos 10:9-10
 
Mi amigo, a pesar de que lo de arriba es algo alegórico, Satanás está en su trabajo hoy, incluso ahora mismo, buscando parejas que el pueda empujar al mar del divorcio. Jesús está también trabajando, rescatando matrimonios que han sido atacados. ¿Vas a mirarlo a El para que te rescate a ti y a tu cónyuge del mar de la lucha que está ahogándote hoy?
 

En su bondad, Dios los llamó a ustedes a que participen de su gloria eterna por medio de Cristo Jesús. Entonces, después de que hayan sufrido un poco de tiempo, él los restaurará, los sostendrá, los fortalecerá y los afirmará sobre un fundamento sólido.  ¡A él sea todo el poder para siempre! Amén.  1 Pedro 5:10-11
Porque El vive,

Bob Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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