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Viernes, 23 Septiembre del 2016

¡SEÑOR – DAME UNA SEÑAL!
 
Después Gedeón le dijo a Dios: “Si de veras vas a usarme para rescatar a Israel como lo prometiste, demuéstramelo de la siguiente manera: esta noche pondré una lana de oveja en el suelo del campo de trillar; si por la mañana la lana está mojada con el rocío, pero el suelo está seco, entonces sabré que me ayudarás a rescatar a Israel como lo prometiste”. Y eso fue exactamente lo que sucedió. Cuando Gedeón se levantó temprano a la mañana siguiente, exprimió la lana y sacó un tazón lleno de agua. Luego Gedeón le dijo a Dios: “Por favor, no te enojes conmigo, pero deja que te haga otra petición. Permíteme usar la lana para una prueba más. Esta vez, que la lana se quede seca, mientras que el suelo alrededor esté mojado con el rocío”. Así que esa noche, Dios hizo lo que Gedeón le pidió. A la mañana siguiente, la lana estaba seca, pero el suelo estaba cubierto de rocío. Jueces 6:36-40
 
¿Suenas como Gedeón cuando oras al Señor? “Señor, dame una señal de que debo permanecer firme en la lucha por mi matrimonio para siempre. Gracias, Señor por las señales que me diste la semana pasada, pero tú sabes todas las circunstancias por las que he pasado esta semana, así que ¿podrías darme dos señales hoy, Señor? Así podre saber con certeza que tu realmente quieres que yo ore por mi esposo o esposa porque somos una sola carne”.
 
Ese dialogo suena como yo hace muchos años. Mi Señor había estado tratando de llamar mi atención, para así poder hablarme al corazón, pero yo no escuchaba su suave voz de amonestándome a que fuera obediente antes de mi divorcio. El Señor quería que yo perdonara a Bob una vez más y dejara que el regresara a casa y no me divorciara. En cambio, yo escuche a mi pastor, nuestro concejero, y otras personas que me dieron su opinión personal. Yo no escuche a mi corazón ni busque la voluntad y los caminos del Señor acerca de mi matrimonio. Yo no abrí la Palabra de Dios para leer todas las escrituras sobre matrimonio. Gracias Señor por Tu gracia, misericordia y por Tus segundas y terceras oportunidades en mi vida.
 
Yo clame al Señor pidiéndole perdón por la parte que jugué en el fracaso de mi matrimonio y le pedí que me hablara en voz alta para oírlo. Él gentilmente me envió una pareja con un matrimonio restaurado quienes vinieron a nuestra iglesia para compartir su testimonio. ¡Ese fue Dios! Yo arrepentida le pedí a Bob que me perdonara por haberme dado por vencida con él y con Dios y por haberme divorciado de él. Al final del servicio, me dirigí al altar clamando al Señor que me perdonara, me cambiara, me moldeara y me convirtiera en la esposa y madre que yo tenía que ser.
 
Gedeón también quería hacer la voluntad de Dios, pero ¿había el escuchado correctamente lo que el Señor le había pedido hacer? Gedeón estaba asustado porque el enemigo tenía muchos más hombres de los que el tenia. Así que Gedeón quería una confirmación de lo que Dios le había dicho. Gedeón saco la cobija para fortalecer su fe y reforzar su confianza en lo que Dios le había dicho de que él iba a salvar a Israel de las manos de Median.
 
¿No suena eso como tú y como yo? El Señor nos habla y nosotros sabemos que es Él, pero después nos entra en el corazón dudas, miedos e incredulidad. ¿Si Dios no nos contesta, quiere decir que vamos a abandonar nuestra lucha? Recuerda que Dios no ha ya dado a través de Su Palabra su voluntad y sus caminos.
 
Debes tener la certeza que cuando el Señor te ha hablado no cambiara de parecer en el futuro. A ti se te ha dado una tarea, independientemente del tiempo que te tome orar para la salvación de tu cónyuge y la restauración de tu matrimonio.
 
Dios si le habla a sus hijos. ¿Le estas pidiendo al Señor que te muestre su voluntad y sus caminos perfectos para tu matrimonio? ¡Muchos de ustedes conocen la historia de cómo Dios redujo la armada de Gedeón de 32.000 a 300! ¿Por qué? Dios quería mostrarle a Gedeón, a los Israelitas y a nosotros, que la victoria que nosotros tenemos cada día es por la presencia y el poder de Dios. No tiene nada que ver con nosotros.
 
Dios quiere tener toda la gloria y el honor en nuestras vidas alabándole cada día, no por nuestras obras y trabajos. Tú tienes que admitirlo, que sin Dios, el salvar o sanar tu matrimonio no tiene esperanza. ¡Todo está en manos de Dios! Ahora, ¡lee lo que el Señor le dijo a Gedeón sabiendo que él estaba realmente preocupado de que el fuera a ganar la batalla con 300 hombres!
 

“Pero si tienes miedo de atacar, desciende al campamento con tu siervo Fura. Escucha lo que dicen los madianitas, y cobrarás mucho ánimo. Entonces estarás ansioso por atacar”… Entonces Gedeón se acercó sigilosamente, justo cuando un hombre le contaba un sueño a su compañero. “Tuve un sueño” – decía el hombre – “en el cual un pan de cebada venía rodando cuesta abajo hacia el campamento madianita; ¡entonces cuando golpeaba una carpa, la volteaba y la aplastaba!” Su compañero le respondió: “Tu sueño solo puede significar una cosa: ¡Dios le ha dado a Gedeón, hijo de Joás, el israelita, la victoria sobre Madián y todos sus aliados!” Cuando Gedeón oyó el sueño y la interpretación, se inclinó en adoración ante el Señor. Luego regresó al campamento israelita y gritó: “¡Levántense, porque el Señor les ha dado la victoria sobre las multitudes madianitas!” Jueces 7:10-11, 13-15
 
¡Guau! Imaginate al Señor mostrándole a Gedeón lo que iba a pasar. Dios sí les habla a Sus hijos de muchas y diferentes maneras. Mi oración es que tú le pidas al Espíritu Santo que te revele Su dirección para tu matrimonio y para los otros problemas en tu vida. Tu Señor quiere dirigir cada uno de tus pasos si tan solo buscaras Su cara. Permítele al Espíritu Santo que hable fe, esperanza y valor en cada circunstancia. ¿Qué batalla estas enfrentando? Preguntale al Señor que debes hacer. Ahora, ¿Serás obediente y confiaras en tu Señor siempre? ¡La victoria está cerca!
Dios te bendiga,

Charlyne Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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