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Martes, 29 de Noviembre del 2016
El mensaje de hoy es de Bob, que era un pródigo que regresó a casa y se volvió a casar a mí por otros 23 años antes de que el Señor se lo llevó al cielo. Bob escribió 19 libros desde la perspectiva del pródigo durante más de dos décadas después de nuestro divorcio y segundas nupcias. – Charlyne

¿QUÉ TE HIZO REGRESAR A CASA?
 
Hijo mío, presta atención a lo que digo y atesora mis mandatos. Afina tus oídos a la sabiduría y concéntrate en el entendimiento. Clama por inteligencia y pide entendimiento. Búscalos como si fueran plata, como si fueran tesoros escondidos. Entonces comprenderás lo que significa temer al Señor y obtendrás conocimiento de Dios. ¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento.  Proverbios 2:1-6
 
“Bob, ¿qué te trajo de regreso a casa? Yo deseo haber tenido un dólar por cada vez que me han hecho esta pregunta. La primera vez fue un Domingo después de nosotros volvernos a casar y yendo a Bahamas en un crucero por tres días. Charlyne y yo estábamos en una iglesia juntos. Un amigo hizo la pregunta después de haber escuchado lo que había sucedido, pero hoy yo no puedo recordar cómo le respondí. Hazme la misma pregunta hoy, y mi respuesta está lista: “El Espíritu Santo de Dios.”
 
Era un Miércoles, 7 de Julio del 1987. Yo vivía a 100 millas de distancia de mi familia. Nosotros estábamos divorciados, y sí, como normalmente sucede, había alguien más en el panorama, y la palabra “boda” estaba siendo discutida. Por algunas razones inexplicables, excepto que esto fue el Espíritu Santo, sobre la media-mañana, yo entré en mi coche, manejé dos horas hacia la oficina de Charlyne, toqué su ventana, y le pedí a ella para ir a almorzar conmigo. Yo recuerdo que ella se puso en la puerta en un tiempo record. Yo había llamado más temprano ese día y descubrí lo fácil que era conseguir una licencia de matrimonio en ese condado.
 
Una vez en el coche, le pregunté a Charlyne si ella pararía de orar por mi si yo conseguía una licencia de matrimonio. Su respuesta fue sí a la licencia, pero no, a dejar de orar. “Yo nunca voy a parar de orar por ti,” ella me respondió.
 
Tu vez, yo estaba sintiendo la misma convicción que tu pródigo cónyuge debería estar sintiendo si tu vida de oración y tu caminar con el Señor es como debería de ser. El debe estarse resistiendo y tu puedes ni siquiera haberte dado cuenta de que esto está sucediendo. Esto tomó un largo tiempo, crisis tras crisis, casi una promesa de un accidente de avión, e incluso venir cara a cara con tres demonios visibles a mi dormitorio, para yo hacer lo que el Señor deseaba. Sí, yo tuve mi propio “libre albedrío” como la gente te estará recordando, pero esto tomaría un libro para compartir todas las maneras que Dios utilizó para traer mi libre albedrío en línea con Su voluntad para mi vida.
 
Poco tiempo después, nosotros fácilmente obtuvimos una licencia, y como una promesa, yo llevé a Charlyne a almorzar al restaurante preferido de la novia que yo tenía. (¡Observa, las travesuras de tu pródigo son el blanco!) Sentado al frente de ella, el Espíritu Santo me susurró, “Tu hiciste el mayor error de tu vida al dejarla a ella.” Para Dios, yo debo haber parecido como Pablo en el Camino a Damasco; “¿Qué hago ahora?”
 
La conclusión es que cerca de 90 minutos más tarde yo puse en shock al pastor, (el mismo que le dijo a ella la noche antes de la corte que siguiera adelante con el divorcio), nos volvió a casar en su oficina. La secretaria de la iglesia y un pastor asociado fueron los testigos, así como dos de nuestros tres hijos, que ni siquiera sabían por qué ellos estaban siendo citados en la oficina de la iglesia aquella tarde. El resto de la tarde fue seguido de una recepción espontanea en la oficina médica donde Charlyne trabajaba, notificándole a mis padres y a nuestro hijo mayor, y sí, yo tuve que hacer una llamada a aquella otra mujer. Esa noche, un Tommy de seis años de edad estaba cerca de una esquina para verme acostado en cama. El sonrió y yo supe que lo que yo había hecho era lo correcto.
 

Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido común. Él es un escudo para los que caminan con integridad. Él cuida las sendas de los justos y protege a los que le son fieles. Entonces comprenderás lo que es correcto, justo e imparcial y encontrarás el buen camino que debes seguir.  Proverbios 2:7-9
 
Yo he imaginado, si el ataque a nuestra familia hubiese sucedido en estos años recientes, ¿hubiese nuestro matrimonio sido restaurado? Tiempos atrás, Charlyne no tenía email para reportar mis luchas a otros. No existían salas de chat donde ella pudo pasar hora tras hora, leyendo sobre los desastres de otros. Charlyne pasó su tiempo contándole a Dios, no a otras personas, sobre mi y entonces escuchando al Señor hablarle a ella.
 
Cuando nosotros estábamos divorciados, Charlyne me amó con amor incondicional, así como Cristo nos amó a cada uno de nosotros. Ella me amó y me perdonó, a pesar de lo que yo estaba haciendo. La carga fue quitada de ella porque ella le dejó mi corrección a Dios.
 

La sabiduría te salvará de la gente mala, de los que hablan con palabras retorcidas. Estos hombres se alejan del camino correcto para andar por sendas tenebrosas.  Proverbios 2:12-13
 
“Bob, ¿Qué te hizo regresar a casa?” La respuesta es el Espíritu Santo, en respuesta a una esposa que le permitió a El convertirse en su esposo por una temporada. Si es un matrimonio restaurado el deseo de tu corazón, necesitas descubrir a un más poderoso Cristo, parado en las Promesas de Dios, no en la computadora.
 

Que él conceda los deseos de tu corazón y haga que todos tus planes tengan éxito. Que gritemos de alegría cuando escuchemos de tu triunfo y levantemos una bandera de victoria en el nombre de nuestro Dios. Que el SEÑOR conteste a todas tus oraciones. Ahora sé que el SEÑOR rescata a su rey ungido. Le responderá desde su santo cielo y lo rescatará con su gran poder. Algunas naciones se jactan de sus caballos y sus carros de guerra, pero nosotros nos jactamos en el nombre del SEÑOR nuestro Dios.  Salmos 20:4-7
 
Por cierto, tu acabas de leer lo que me hizo regresar a casa. Yo también me siento movido a compartir lo que me hizo quedarme en casa. Esto fue el yo cortar todo contacto con la otra persona. No hay espacio en un matrimonio restaurado para una amistad con la otra persona. Tu pródigo cónyuge puede regresar sucio a casa, pero un paso para limpiarse es cortar todas las ataduras con esa otra persona. ¡Ahora ora por esto, para que esto suceda de repente!
Porque El vive,

Bob Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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