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Martes, 6 de Diciembre del 2016
El mensaje de hoy es de Bob, que era un pródigo que regresó a casa y se volvió a casar a mí por otros 23 años antes de que el Señor se lo llevó al cielo. Bob escribió 19 libros desde la perspectiva del pródigo durante más de dos décadas después de nuestro divorcio y segundas nupcias. – Charlyne

DONDE DIOS GUÍA, EL TAMBIÉN PROVEE
 
Da al pueblo de Israel las siguientes instrucciones: “si alguien del pueblo sea hombre o mujer traiciona al Señor al hacerle mal a otra persona, esta persona es culpable.  Deberá confesar su pecado, restituir completamente el daño hecho más un veinte por ciento adicional y darlo a la persona que perjudicó.”  Números 5:6-7
 
Por dos días yo le he estado preguntando al Señor si lo que estoy a punto de compartir necesita ser dicho. Al hacerlo, yo estoy abriendo una herida que tiene casi 50 años de edad. En adición, corro el riesgo de que sientas que yo he adoptado una actitud de privar en ser “más santo que tu,” lo cual está muy lejos de la verdad. En la carne, preferiría que esto fuera un asunto personal, pero el Espíritu Santo está diciendo que alguien pudiera aprender de esta experiencia de Dios obrando en mi vida de maneras sorprendentes.
 
Si pudieras leer algunos de nuestros libros, sabrías sobre mi niñez. Nuestros problemas matrimoniales pueden ser remontados, en parte, a mi infidelidad sexual en nuestro matrimonio. Los problemas todos comenzaron cuando mi amigo y yo descubrimos algunas revistas de pornografías desechadas. Una puerta al pecado fue abierta en mi vida que no fue cerrada hasta que nos volvimos a casar.
 
Durante aquellos días de escuela elemental, otra puerta fue abierta, que yo pensé que había cerrado hacía mucho. Yo robé a una organización Cristiana. Pudo ser fácil el justificar que yo era solo un niño o que el valor no era mucho o incluso llamarlo como un pequeño hurto, pero Dios me llamó ladrón. Yo he confesado mi pecado y he sido perdonado hace muchos, muchos años. Las víctimas nunca supieron el incidente que pasó.
 
Hace unos pocos años, el pensamiento cruzó mi mente, de que yo debía de restituir. De esa primera idea, plantada por el Espíritu Santo, yo supe que tenía que pagar de vuelta más de lo que estaba envuelto. Yo no hice nada, y pronto olvidé sobre el pago. Un año después o algo así, tuve el mismo pensamiento de nuevo. Todavía no hice nada. El pensamiento volvió de nuevo, y de nuevo, y de nuevo. Yo razoné con Dios que Él me había perdonado hacía cuatro generaciones, así que la restitución no era necesaria. El Espíritu Santo me estaba diciendo otra cosa. En semanas recientes, pensamientos de restitución, de hacer lo que era correcto, estaban viniendo a mi mente casi a diario.
 
Yo también puedo compartir contigo de la experiencia que este mismo llamarme a mi con señas del Espíritu Santo tomó lugar en mi regreso a mi familia. Un día, después de nuestro divorcio, yo tuve un pensamiento fugaz sobre cómo sería estar en casa de nuevo. Ese pensamiento prontamente desapareció, pero volvió de nuevo. Después de un tiempo, yo estaba teniendo pensamientos diarios sobre casa, e incluso ponderando todos los “cómo” y “qué si” con respecto a volvernos a casar. Afortunadamente, corregir este error no tomó décadas, como lo hizo la restitución por mi acto cuando era niño.
 
La organización a la cual yo había agraviado no tenía idea de lo que Dios me estaba hablando, una y otra vez de nuevo. Así mismo, tú no tienes idea cuantas veces cada día, Dios está hablándole a tu pareja ahora mismo. El que tú amas, va a continuar descartando pensamientos de regresar a casa, así como yo lo hice, hasta que el Espíritu Santo tiene ese mensaje, como un redoblado del tambor, resonando en tu vida una y otra vez. La desobediencia a Dios equivale a Su llamada cada vez más alto y más a menudo.
 
La semana pasada yo le había pedido a Dios que proveyera $100 para yo restituir a la organización. Desde que el incidente sucedió antes que nosotros incluso nos casáramos, yo no quería utilizar el dinero de nuestra familia para pagar por mis pecados pasados. Me preguntaba si yo podría conseguir los $100, si yo juntaba todas las monedas sueltas.
 
Hace unos pocos días, yo compartí esta historia completa con Charlyne por primera vez. Ella me sugirió que nosotros podríamos restituir con nuestro dinero, pero que eso no era lo que Dios me estaba diciendo que hiciera.
 
El miércoles en la mañana yo estaba llevando a mi nieto a una excursión. Esto a menudo envuelve una parada para comprar merienda, y yo no tenía dinero en mi cartera. Por alguna razón, yo abrí el tope de una caja de prendas en mi vestidor. Ya que yo solo uso mi aro de bodas y un reloj, meses pasaron antes de yo abrir aquella caja. Para mi sorpresa, allí había 2 papeletas de $50 dentro. Ni Charlyne ni yo pudimos recordar de donde vinieron. Lo más probable esto pudo ser un dinero de Navidad o de cumpleaños, de hace algunos meses.
 
El miércoles en la tarde, unos $100 de giro postal de dinero fue comprado y una carta escrita a aquella organización, explicando lo que había sucedido, y pidiendo su perdón. Yo estoy en asombro de que la suma exacta que yo estaba buscando estaba esperando a unos pocos pies de donde yo le había pedido a Dios por $100 de una fuente inesperada. ¡Tú no tienes idea de lo cerca que está tu matrimonio de ser restaurado hoy!
 
El proceso entero de corregir un viejo error, ha sido una bendición personal y me ha liberado. No hay realmente una razón para compartir esto contigo, excepto que Dios desea que alguien escuche esta historia hoy.
 
Charlyne y yo no queremos profundizar un problema para ti, pero si allí hay cualquier cosa (sí, cualquier cosa), en el camino de pecados pasados, parados entre tú y Dios para la restauración de tu matrimonio, nosotros queremos compartir contigo que Dios va a hacer la manera para que tú seas perdonado.
 
Recuerda, donde Dios guía, El también provee.
 
Si tu experiencia es un pensamiento fugaz de corregir un error pasado, por favor no descartes lo que Dios te está diciendo. Este solo va a volver de regreso, otra vez y otra vez, hasta que tu sigas Su divina dirección.
 
Si hay algo del todo, bloqueando tu camino de restauración, yo oro para que seas capaz de hacer lo que es correcto, y experimentar el gozo de tener nada bloqueando tu relación con el Señor.
 
Yo alabo a Dios porque Su único Hijo, Jesucristo, ha pagado el precio que tú y yo jamás podremos pagar por todas nuestras restituciones. Puedes hacer lo que Dios te está llamando a hacer.
Porque El vive,

Bob Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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