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Viernes, 20 de Enero del 2017
¡SI TE ENOJAS – NO PEQUES!
 
Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. “Si se enojan, no pequen”. No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol, ni den cabida al diablo. Efesios 4:25-27
 
¿Estás luchando contra la ira en tu propia vida contra tu esposo o esposa, la otra persona o alguien más? A medida que leemos correos electrónicos y cartas, vemos que expresas y admites que estás albergando ira, rabia, celos o amargura. Incluso puedes admitir que estás enojada con Dios. No te preocupes, de todos modos, Dios conoce tu corazón. El enemigo ahora está atacándote.
 

Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. Santiago 1:19-20
 
Puedo testificar personalmente que eso fue lo que sentí después de nuestro divorcio. Yo había apenas comenzado mi lucha espiritual en marzo, cuando en mayo se celebró el día de la Madre. Ese Día de la Madre, encontrándome sola con mis hijos, fue muy difícil sabiendo que Bob estaba con alguien más y no en casa conmigo. Todas nuestras tradiciones se habían acabado, debido a mi propia dureza de corazón, la falta de perdón y al haberme divorcio de mi esposo.
 
Yo estaba apenas aprendiendo a luchar espiritualmente, orando y leyendo la Biblia diariamente. Yo era realmente una cristiana en pañales tratando de aprender todo acerca de la oración, la guerra espiritual y como tener una relación personal con mi Señor diariamente. Ese sábado por la tarde, Bob llevó a la otra mujer a la casa de sus padres, que vivían a unas casas más allá de la nuestra, en la misma calle. Bob llamó y pidió que nuestros hijos fueran a verlo. Les dijo a los niños que estaba con la otra persona dándole a su mamá su regalo del Día de la Madre. Todas mis emociones se desataron, perdí el sentido común y el autocontrol y llamé a Bob, gritando y amenazándolo encolerizada y llena de veneno. El enemigo, Satanás, tuvo un día de campo con mis sentimientos y mi corazón herido y roto.
 
Bueno, Bob sabía que yo estaba enojada y se fue inmediatamente. En mi imprudencia y estupidez, permití que mi cólera y rabia se me fueran de las manos, así que me subí a mi auto y salí a perseguirlos, deseando tener una confrontación con ellos. Por la gracia y la misericordia de mi Señor, Él me protegió y no permitió que los encontrara.
 

No te dejes llevar por el enojo, porque el enojo es propio de gente necia. Eclesiastés 7:9
 
Esa noche, cuando regresé a la casa emocional y físicamente agotada, el Señor me habló fuertemente. Mis suegros se quedaron cuidando a mis hijos y yo había arruinado la tarde con su hijo. ¿Qué les estaba enseñando a mis hijos? ¿Y si los hubiera encontrado, qué habría hecho? Querida luchadora, debes lidiar con cualquier ira, amargura o rabia que se esté gestando en tu corazón. Confiesa y arrepiéntete de tu pecado de ira, cólera o celos y pídele al Señor que los remueva dándote perdón y amor incondicional por tu esposo o esposa y cualquier otra persona que esté en su vida o se ponga de su lado durante tus problemas matrimoniales.
 

Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Efesios 4:31-32
 
Ese día fue uno de los peores días en mi jornada espiritual, pero también terminó siendo uno de los momentos más definitivos, al Señor reprenderme y corregirme como una de sus hijas. Recuerda la escritura al comienzo del devocional,
“Si se enojan, no pequen”. No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol, ni den cabida al diablo. Efesios 4:26-27. Aprende de mis errores durante mi lucha espiritual.
 
El Señor me había tocado y cambiado durante los últimos meses y en unos cuantos minutos, hubiera podido perderlo todo. ¿Estás luchando contra la ira, la amargura y la rabia? Deshazte de eso.
 
El Señor me enseñó la importancia de vivir la santidad. Pregúntate: “¿Qué haría Jesús?” Puedes disgustarte por un segundo, porque realmente quieres regañar a tu cónyuge o decirle cuánto te está lastimando a ti o a tus hijos, pero recuerda, “¿Qué haría Jesús?” Pregúntale al Señor, “¿Cierro los labios y me callo y rezo, o le digo a mi cónyuge lo que siento?” Puedes adivinar la respuesta que escuché de mi Señor todo el tiempo. “Quedate quieta, y reconoce que yo soy Dios, que la batalla no es tuya sino mía. Yo tomaré venganza; Yo les pagaré lo que se merecen.”
 
Yo conozco el dolor y el sufrimiento que estás o has estado pasando debido a las tentaciones tuyas o de tu cónyuge. Tu esposo o esposa ha sido cegado y engañado por el enemigo, Satanás. Ellos están viviendo en el engaño. Ora cada día para que el Espíritu Santo remueva su miopía, su rebelión y toque su corazón endurecido. Tu cónyuge necesita a Jesús como Señor y Salvador de su vida. Ora diariamente para que el Señor le dé una experiencia del camino a Damasco, rápida y repentinamente, ahora. Así que debes confiar en el Señor y esperar su tiempo perfecto. Aquí es donde entra tu fe.
 

Ora esta oración: Señor, abre los ojos espirituales de mi esposo / esposa para que vea Tu Luz, Tu Verdad y como escapar de las cadenas de esclavitud en las que vive. Que mi esposo / esposa tenga una experiencia personal del camino a Damasco. Creo que nada es demasiado difícil para ti. Señor, quita todos los pecados que estoy abrigando en mi propio corazón y cambia ambos nuestros corazones para que podamos reconstruir nuestro matrimonio en la roca sólida de Jesucristo. Te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios te bendiga,

Charlyne Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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