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Viernes, 3 de Febrero del 2017

EL CORAZÓN DEL PRÓDIGO
 
La maldad habla al corazón del impío; en su opinión, no hay por qué temer a Dios. Vive halagándose a sí mismo, seguro de que su maldad no es condenable. Sus palabras son malvadas y fraudulentas; dejó de ser sabio y de practicar el bien. Salmo 36:1-3
 
¿Cómo describirías a tu cónyuge en este momento? ¿Cómo describirías su vida espiritual o la condición de su corazón? Tu amado cónyuge a caído en la trampa de la tentación del pecado que le tendió el enemigo. Satanás le está hablando mentiras o tentando su cuerpo, alma y espíritu para que caiga en el pecado de adulterio o inmoralidad sexual que lleva a la destrucción y la muerte.
 

Hijo mío, ¿Por qué perder la cabeza por la mujer ajena? ¿Por qué arrojarte a los brazos de una extraña? Los caminos del hombre están ante el Señor, y él pone a consideración todas sus veredas. Al impío lo atrapa su propia maldad, lo atan las cuerdas de su pecado. El malvado muere por falta de corrección, y pierde el rumbo por su inmensa locura. Proverbios 5:20-23
 
Tu cónyuge ha escogido, por este periodo, no temer a Dios. Tu cónyuge pudo haber sido tentado a dejar de amarte o de respetarte y/o permitió que el pecado entrara en su corazón. Puede que no hayan tomado cautivos todos los malos pensamientos que el enemigo le lanzaba en su mente de abandonar su hogar.
 
Tú, como cristiano, debes escoger odiar el pecado porque ese es el carácter de Dios. Hay muchas personas buenas que son amables y queridas, que le dan al pobre, ayudan al necesitado, pero no desprecian la inmoralidad del mundo, no odian el divorcio como lo odia Dios (Malaquías 2:16) o no tienen repugnancia del mal que está consumiendo a nuestra nación. El divorcia ha sido aceptado, pero pocos entienden las consecuencias que tiene en nuestros hijos, en nuestras familias, en nuestras iglesias, y en nuestra nación, y en nuestro mundo en general. Ten cuidado, tú no puedes seguir parada en cerca y no escoger entre vivir una vida una vida cristiana comparada con la forma de vivir del mundo y aceptar todas las formas de pecado como normal. ¿Escogerás ser diferente? ¿Serás una luz en este mundo en tinieblas?
 
En el Salmo 36 leemos que un hombre viviendo en pecado llega al punto de tramar lo malvado en su corazón y en su mente y no rechaza lo que está mal. Su corazón se ha endurecido. ¿No es eso lo que tu esposo o esposa estaba haciendo antes de planear separarse o divorciarse de ti? Puede que incluso lo estén haciendo ahora mientras planean el divorcio y todos los tramites de la corte.  Querida luchadora, tu cónyuge ha sido cegado y engañado.
 

Aun acostado hace planes malvados; va por el mal camino, y disfruta de su maldad. Salmo 36:4
 
“No hay temor de Dios delante de sus ojos.” Romanos 3:18

 
tú tienes que escoger todos los días si seguir al mundo y sus formas, seguir todos los consejos de la gente o seguir y oír lo que el Señor te dice en tu corazón sobre la sanación y restauración de tu matrimonio y tu vida.  Cuando te ocurran estas crisis, tú tienes que escoger minuto a minuto, hora por hora y día por día, seguir haciendo la voluntad y seguir los caminos del Señor, escuchando lo que te dice el Espíritu Santo y conociendo la Palabra de Dios. Dios si les habla a sus hijos y mientras más reconozcas su voz, más fuerte será tu caminar cristiano cada día.
 

Señor, tú has tratado con bondad a tu siervo, de acuerdo a lo que le prometiste. Enséñame a tener sabiduría y buen juicio, pues yo creo en tus mandamientos.  Antes de sufrir, yo andaba descarriado; pero ahora obedezco tu palabra. Tú eres bueno, y me tratas bien; enséñame tus estatutos. Salmo 119:65-68
 
Mi oración es que cada día tú te sientas afligida por los pecados que tu cónyuge alberga en su corazón y que sepas que, si no se arrepiente y se aleja de su mal camino, habrá consecuencias por su pecado. Es por eso que yo creo que tu Señor quiere que te conviertas en el guerrero espiritual por tu cónyuge, tus hijos, tus seres queridos, y por todos los luchadores y los cónyuges e hijos pródigos.
 
Alabemos siempre al Señor por enviarnos a su único Hijo Jesucristo, quien vino a la tierra a pagar el precio de nuestros pecados.  Cada uno de nosotros tenemos que escoger confesar nuestros pecados, arrepentirnos de Corazón y pedirle a Jesucristo que sea nuestro Salvador y Señor de nuestras vidas.  Nuestro Salvador Jesucristo murió en la cruz y derramó su sangre para pagar el precio por cada pecador para que tengan vida eterna.   Haz
clic aquí para tener más información sobre este regalo tan especial.
 
Esta es la razón por la que continuamos pidiéndote que te comprometas a pararte en la brecha para siempre, orando por tu cónyuge, por tu matrimonio, y por todas las generaciones futuras de tu familia que aun han de nacer. Los pecados de los padres, abuelos y las generaciones anteriores no tienen por qué pasar a la siguiente generación, nuestro Señor Jesucristo puede cambiar el corazón y la vida completamente de cada uno. ¡Que legado estas construyendo!
 
No te abrumes o preocupes por el corazón o los planes futuros de tu cónyuge.  Entrega tu voluntad y tu camino al Señor, permitiéndole a Él que tome control de tu vida y de tu matrimonio.  Entonces veras el majestuoso poder de Dios en tu vida diaria dándote bendiciones que van más allá de lo que jamás te hubieras podido imaginar.  Escoge caminar en fe y no temas a lo que su esposo está diciendo.
 
Tu cónyuge necesita un trasplante del corazón y al tu orar e interceder por él o ella, nada es imposible para el Señor.  Hoy, tú ves el pecado en la vida de tu cónyuge, pero espera, y veras como el Señor tocara y cambiara el corazón de tu cónyuge, porque nada es imposible para Dios.
Dios te bendiga,

Charlyne Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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