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Martes, 12 de Septiembre del 2017
El mensaje de hoy es de Bob, que era un pródigo que regresó a casa y se volvió a casar a mí por otros 23 años antes de que el Señor se lo llevó al cielo. Bob escribió 19 libros desde la perspectiva del pródigo durante más de dos décadas después de nuestro divorcio y segundas nupcias. – Charlyne

“¿CUÁNDO FUE LA PRIMERA VEZ QUE PENSASTE EN REGRESAR A CASA?”
 
¿Fue cuando estaba conduciendo desde nuestra casa, con mis posesiones en el viejo Dodge azul, en ruta hacia un motel a 20 millas de distancia? Mi esposa sollozante no pudo verlo, ni tampoco tú, pero la halada de un pródigo cónyuge caprichoso se pone más fuerte con cada viaje que hacemos en nuestro vehículo, removiendo nuestras posesiones desde nuestra casa, que es donde deberían de estar. Sin embargo, como un nadador determinado, trabajando en contra de la corriente, pujamos hacia delante.
 
¿Fue cuando fui testigo de un accidente en ese mismo viaje hacia el motel? El tráfico estaba con la luz encendida en la Stirling Road, y nadie más se había parado, así que yo me detuve para ayudar. ¿Fue cuando la víctima pidió para que alguien llamara a su esposa, y yo me di cuenta que yo no tendría a una esposa para llamar? ¿Fue cuando el oficial investigando preguntó mi dirección, y yo tuve que buscarla en la tarjeta del hotel? ¿Fue una semana más tarde cuando yo recibí una tarjeta de agradecimiento de la esposa de esa víctima en recuperación?
 
¿Pensé yo primero sobre regresar a casa después de que yo me había mudado en la habitación 104 del Cavey Motel, cuando yo moví la cama, para que la luz en la noche viniera a través de la ventana, así como era en nuestra habitación en casa?
 
¿Fue mi primer pensamiento sobre regresar a casa más tarde el mismo día cuando yo llamé a la compañera de trabajo con quien yo me había acercado mucho, y descubrí que ella tenía otros planes para esa noche? ¿Fue cuando yo cené solo? ¿Fue cuando yo di vueltas y vueltas, intentando dormir, solo, en un lugar extraño?
 
¿Pensé primero sobre regresar a casa cuando yo me vi envuelto en el pecado? Divertido por un momento, pero después yo tuve que soportar escuchar al Espíritu Santo llamarme por mi nombre.
 

Eso es solo el comienzo de todo lo que él hace, apenas un susurro de su poder. ¿Quién podrá, entonces, comprender el trueno de su poder?  Job 26:14
 
¿Consideré yo regresar a casa la mañana siguiente, cuando el pensamiento de donde yo estaba viviendo, y la familia que yo había rechazado, me golpeó como un sordo golpe cuando yo me desperté? ¿Pensé yo sobre mi casa mientras yo estaba buscando por la camisa blanca menos arrugada, ya que yo no tenía plancha?
 
¿Pensé yo primero sobre regresar a casa aquel día cuando sucedió algo en el trabajo y mi primera reacción fue llamar a Charlyne y compartirlo con ella, hasta que me di cuenta en menos de 24 horas antes, que yo había dicho que no habría más Charlyne?
 
¿Pensé yo en regresar a casa aquel día en la hora de almuerzo cuando aquella compañera de trabajo me recordó lo diferente que éramos, y que nosotros no tendríamos una relación de largo término en el futuro juntos?
 
¿Pensé yo sobre regresar a casa aquella noche cuando salí por la I-95 y me dirigí hacia mi motel, donde una habitación oscura me estaba esperando, en vez de continuar hacia el norte a casa con cena en la estufa y donde mi amorosa y fiel esposa y mis tres maravillosos niños podían ser encontrados?
 
Sí, mi amigo, yo pensé en regresar a casa en cada uno de esos momentos, y sospecho que en muchos más que no puedo recordar, y estos ejemplos fueron todos en las primeras 24 horas de una jornada de más de dos años de separación y divorcio a través del “país lejano.” Sí, tu pareja ausente también está pensando sobre regresar a casa.
 

Has sido engañada por tu propio orgullo porque vives en una fortaleza de piedra y haces tú morada en lo alto de las montañas. “¿Quién puede tocarnos aquí en las remotas alturas?,” te preguntas con arrogancia; pero, aunque te remontes tan alto como las águilas y construyas tu nido entre las estrellas, te haré caer estrepitosamente.  Abdías 1:3-4
 
Existen algunas “palabras malas” en el ministerio de matrimonios que necesitas aprender a evitar. Una de ellas es “deberías.” Nadie, excepto Jesucristo puede decirte precisamente lo que tu deberías o no deberías hacer.
 
Otras dos palabras son “luce” y “parece.” Tu pródigo no está ni cerca de feliz, y su vida no está ni cerca de contento como te luce a ti. ¿Conoces tú los pensamientos más profundos del que tú amas? Solo el Señor los conoce. Así que dejemos cómo las cosas parecen y lucen solo a Él. No bases tu parada por la restauración matrimonial en como las cosas lucen o parecen.
 

Oh Señor, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos.  Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabes todo lo que hago. Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, Señor.  Salmos 139:1-4
 
Otra palabra de no – no para los standers podría ser “dice.” No bases tu parada en lo que tú escuchas a tu pródigo decir.” Sí, la defensa que usa el que tú amas es “decir” que está feliz, o “decir” que la otra persona te ha golpeado por una milla. Ellos pueden “decir” que el divorcio está de camino, y las cosas incluso pueden ir de esa manera, pero semanalmente nosotros escuchamos sobre pródigos que no pueden ir adelante con divorcios que ellos han inicialado. ¿Supones tu que en lo profundo ellos están pensando regresar a casa?
 
Mi conclusión, basada en mi experiencia personal, y en muchos años de escuchar de otros pródigos, es que nosotros todos pensamos sobre regresar a casa una y otra vez y otra vez. Entonces, ¿por qué no lo hacemos? Porque hemos sido tomados cautivos y nuestros pensamientos nos son propios de nosotros.
 
Pensando sobre regresar a casa debe ser como una funda de rocitas de maíz explotando. Al principio, un pop ahora y otro después. Mientras las cosas comienzan a calentarse, los pops se convierten en más frecuentes, casi interminables. Si tú estás deseando continuar tu parada y orar, va a llegar un tiempo cuando el reloj del Cielo suene y tu pareja se dé cuenta que no tiene otra opción, sino que de regresar a casa.
 
Ahora que tú puedes ver cuánto tu pródigo está pensando sobre regresar a casa, haz de tu vida espiritual una incubadora, donde tu pareja herida encuentre consuelo y la paz que anda buscando. Tú estás parado con nuestro Señor Dios. Diariamente te estás convirtiendo más como El.  Diariamente deberías estarle pidiendo al Señor que proteja y toque a tu pródigo, y que lo traiga de regreso a casa a Dios y a ti.
 
¿Cuándo fue la primera vez que pensaste en regresar a casa? Muy profundo dentro de mí, yo nunca dejé de pensar sobre ello. Sí, mis palabras eran diferentes, así como fueron mis acciones, pero algo dentro nunca me dejó ir de aquella relación de una sola carne. Deseo que tu hagas todo lo que el Señor tiene para ti de hacer, para pavimentar el camino de regreso a casa para tu cónyuge pródigo, con el amor incondicional de Cristo y el perdón total. Sí, el Espíritu Santo me trajo de regreso a casa, pero Charlyne tenía la puerta abierta.
 

Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al Señor, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad.  Isaías 55:7
Porque El vive,

Bob Steinkamp
Regocijo Ministerio Matrimonial
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