A Charlyne Le Importa

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Martes, 21 de Marzo del 2017
El mensaje de hoy es de Bob, que era un pródigo que regresó a casa y se volvió a casar a mí por otros 23 años antes de que el Señor se lo llevó al cielo. Bob escribió 19 libros desde la perspectiva del pródigo durante más de dos décadas después de nuestro divorcio y segundas nupcias. – Charlyne

EL DOLOR DE UN PRÓDIGO
 
Podemos hacer nuestros planes, pero el Señor determina nuestros pasos.  Proverbios 16:9
 
Años atrás, cerca de la hora que esto está siendo escrito, yo iba en dirección a la Autopista Florida, tomando un viaje inesperado desde mi “país lejano” apartamento, a 100 millas de distancia, a la comunidad donde yo viví la mayor parte de mi vida, y donde mi esposa que estaba parada con nuestros tres niños vivía.
 
Yo quisiera poder compartir la profundidad de los pensamientos que yo tenía en el viaje que terminó con una licencia, almuerzo, y entonces volviéndome a casar aquella tarde. Yo no puedo recordar un simple pensamiento de aquella mañana.
 
¿Has visto alguna vez a alguien golpearse el dedo pulgar con un martillo? Usualmente ellos se van a agarrar el dedo herido y a caminar en pequeños círculos hasta que el dolor severo pase. ¿En qué estaban ellos pensando? Ellos estaban pensando en el dolor y en nada más. Esto era yo en la mañana del 7 de Julio del 1987. Yo encendí mi coche y me dirigí hacia el sur, inseguro de donde yo iba. ¡Yo solo sabía que el dolor tenía que parar! (¡Si piensas que los pródigos no experimentan dolor, necesitas volver unos pasos atrás en tu parada!)
 
Yo no estaba tan lejos de Dios como para que yo no pudiera darme cuenta de que mi dolor era convicción, ya que el Espíritu Santo se movió en mi vida pecaminosa. Yo estaba intentado hacer acuerdos con Dios. Pero Él es un Dios de verdad y promesa. Allí no hay acuerdos. El día anterior, yo llamé a la corte del condado para ver lo que se requería para una licencia de matrimonio. Esto podía haber complacido a Dios conmigo, pero yo me levanté ese Miércoles en la mañana con más dolor que nunca.
 
Charlyne rápidamente aceptó mi oferta de almuerzo cuando yo toqué la ventana de su oficina. ¿Me rechazó ella, o me sacó un listado de las cosas que yo tendría que hacer para regresar a casa? Yo me hubiese tenido que ir a cualquier otro sitio para intentar aliviar mi dolor. Me asusta pensar que yo pude haber terminado ese día casado con alguien más, basado en la respuesta de mi esposa a mi sola pregunta, ¿si nosotros obtenemos una licencia de matrimonio, vas a parar de orar por mí?
 
Solo en el pensamiento confuso de un pródigo pudo alguien razonar que un stander con una licencia de divorcio dejaría de orar por su cónyuge ausente. Yo puedo con dificultad recordar obteniendo la licencia, pero yo puedo recordar, como si fuera ayer, el almuerzo que siguió, con un poderoso Dios hablándome a mí, “Tú has cometido el peor error de tu vida. Hazlo bien hoy casándote con ella.”
 
¿Por qué yo me volví a casar con Charlyne? Esto fue lo que Dios me dijo que hiciera. Esto no fue por amor, ni por necesidad, sino que esto fue porque Dios me lo dijo, en orden de detener el dolor que estaba abrumando mi espíritu. El Señor tenía razón. Aquella noche, durmiendo en mi propia cama, con mi esposa a mi lado, yo disfruté la mejor noche durmiendo en años, alabado sea Dios.
 
¿Qué había cambiado acerca de mi esposa? Bien, nada, sino todo, todo al mismo tiempo. Si me hubieses preguntado en el almuerzo del cambio de vida de mi familia completa, yo pude haber dicho algo sobre no haber podido empujar sus botones por más tiempo. Esto específicamente fue solo un trato del trabajo total que Dios ha hecho en la esposa de mi juventud.
 
En todo esto, Charlyne no tuvo que decirme que ella había cambiado. Ella permitió al Señor circunstancias y eventos que demostraron estos cambios, sin ella hacer algo. Sus cambios tomaron lugar sobre los dos años, y ellos continuaron a este día. Ni ella ni yo somos las mismas dos personas que se volvieron a casar aquella tarde de Julio.
 
Charlyne y yo conocemos personas que ha estado parados por la restauración del matrimonio por más de 10 años. Dios continúa refinando, revelando, y reformando a ese precioso grupo incluso ahora. Ellos están tomando un paso, un día a la vez hacia un matrimonio restaurado. Pararse con Dios por la restauración es un proceso y esto toma variados grados de tiempo.
 
Por favor, permíteme compartir composiciones de mensajes de email que nos angustian a mi esposa y a mi más: “Yo me estoy rindiendo. Yo he estado parado por unos pocos meses y nada ha sucedido. Yo le dije a mi (esposo/esposa) lo mucho que yo he cambiado, pero…” Esto usualmente sigue con un listado de circunstancias y entonces preguntas, las respuestas que no son conocidas en unos pocos meses.
 
Charlyne y yo queremos que tu sigas a Jesús y no a nosotros. Nosotros siempre vamos a hacer nuestro mejor para ser ejemplo para ti y para animarte, pero esto es Jesús quien necesita hacer Su trabajo: primero en ti, y entonces en tu cónyuge, sin importar el tiempo envuelto. Finalmente, tu amado estará en la posición en que yo estaba, con tanto dolor espiritual que la única opción es regresar a casa a Dios y a un conyugue que está orando.
 
Cada vez que escuchamos a un stander que ha sido recordado por alguna persona bien intencionada sobre el libre albedrío de la voluntad de un pródigo, yo tengo que reírme entre dientes. El carpintero, quien está agarrando su dedo y caminando en círculos, tiene la libre voluntad de mantenerse trabajando, pero no lo hace. Dios tiene mil maneras de traer a cada uno de nosotros en alineamiento con Su camino, a pesar de nuestra libre voluntad o albedrío. En mi vida, el dolor espiritual sobrepasó a mi libre voluntad o albedrío.
 
Garantizado, un stander de pocos meses puede manipular a su cónyuge de regreso a casa, pero ese no es el trabajo de Dios. Nosotros queremos que la restauración para ti que se pegue y que no solo trabaje un paso, un día a la vez. Los pasos pueden ser pequeños y lo días largos, pero Dios solo trae los pródigos a casa.
 
DIOS SANA MATRIMONIOS HERIDOS
 
Hace mucho tiempo te dije lo que iba a suceder.   Entonces, de repente entré en acción y todas mis predicciones se hicieron realidad.  Isaías 48:3
Porque El vive,

Bob Steinkamp
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