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Firmes en la Fe – YO HE SIDO LLAMADO

Sábado, 11 de Noviembre del 2017

YO HE SIDO LLAMADO
 
Me he encontrado a mí mismo luchando más de lo usual a través de esta jornada últimamente. Cuando soy honesto, yo sé que he estado mirando mis circunstancias y a mi esposa más de lo que he estado buscando a Dios. Esta jornada no se trata de mi esposa. Es sobre lo que Dios desea, y lo que El desea en mí. Para la mayoría sobre mi matrimonio, yo he culpado a mi esposa de mis malas decisiones y acciones. Basado en sus respuestas a mi o sus decisiones, yo justifiqué mis decisiones incorrectas. Esta jornada no es sobre mi esposa, es sobre lo que Dios desea, y lo que El desea en mí.
 
Yo soy un hijo de Dios, yo he sido llamado. Yo he sido llamado a la obediencia de acuerdo a la Palabra de Dios. Yo he sido llamado dentro de un matrimonio con mi esposa. Yo hice un voto, hasta que la muerte nos separe, sin excepción o condición. Yo he sido llamado para amar, honrar, perdonar y ser fiel a mi esposa, sin importar nuestras circunstancias o como yo me sienta. Esto no se trata de mi esposa, esto es sobre los deseos de Dios en mí.
 

“Pues los recogeré de entre todas las naciones y los haré regresar a su tierra. Entonces los rociaré con agua pura y quedarán limpios. Lavaré su inmundicia y dejarán de rendir culto a ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. Pondré mi Espíritu en ustedes para que sigan mis decretos y se aseguren de obedecer mis ordenanzas. Vivirán en Israel, la tierra que hace mucho tiempo di a sus antepasados. Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios.  Los limpiaré de su conducta inmunda. Les daré buenas cosechas de grano y no enviaré más hambrunas a su tierra. Les daré abundantes cosechas de sus árboles frutales y sus campos, y nunca más las naciones vecinas podrán burlarse de su tierra a causa de las hambrunas. Entonces recordarán los pecados que cometieron en el pasado y se avergonzarán de ustedes mismos por todas las cosas detestables que hicieron. Sin embargo, recuerden, dice el Señor Soberano, que no lo hago porque lo merezcan. ¡Oh Israel, pueblo mío, ustedes deberían estar totalmente avergonzados por todo lo que hicieron!” Esto dice el Señor Soberano, “cuando yo los limpie de sus pecados, volveré a poblar sus ciudades y se reconstruirán las ruinas.  Los campos que estaban vacíos y desolados, a la vista de todos, se cultivarán de nuevo.”  Ezequiel 36:24-34
 
Esta ha sido mi oración, tanto para mí como para mi esposa. Yo deseo que mi corazón esté bien con Dios, para yo ser el hombre que mi esposa necesita que yo sea. Mientras yo estaba sentado y escribiendo estas palabras en mi diario, mi pastor hizo unos pocos puntos que yo deseo compartir también. Él dijo que la religión no es suficiente. La religión es sobre uno mismo, es sobre juzgar a otros, y es implacable. Me he quedado atrapado en la religión la mayor parte de mi vida. He sido llamado a ser más. Yo deseo más, pero demasiado a menudo quito mis ojos de Dios y me miro a mí, a mis circunstancias, y tomo decisiones basadas en mí.
 

Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.  Juan 3:16
 
El compartió este verso y a través de él, nos retó a ver el amor de Dios y entonces a ser este tipo de amor por otros.
 
El amor de Dios es extravagante – Porque Dios amó tanto al mundo, Su amor es grande a pesar de donde estemos.
 
Es amor de Dios es caro – El dio a Su único Hijo, nosotros somos valiosos.
 
El amor de Dios es exclusivo – este pertenece a quien quiera creer en El.
 
El amor de Dios es eterno – no muere, sino que tiene vida eterna.
 
Así es que debemos amar. Hemos sido llamados. Mi amor por mi esposa y mis hijos debe ser extravagante; ni las circunstancias, ni la distancia deben importar en mi amor por el regalo que son ellos en mi vida. Mi amor por mi esposa es caro; ella es valiosa, ella pertenece, ella es digna a pesar de donde ella está, y este amor va a doler por tiempos, quizás incluso más que ahora. Mi amor por mi esposa y mi familia es exclusivo; hay ciertos aspectos de mi amor, mis decisiones, mis palabras y mis acciones que son reservados solo para mi esposa y mi familia. Mi amor por mi esposa es eterno, lo que significa que nuestras circunstancias presentes no dictaminan como yo la amo. Nosotros hemos sido llamados a amar a nuestras esposas como Cristo amó a la Iglesia (Efesios 5) sin importar las circunstancias; no hay “si” en este llamado.
 
Todo esto me dice a mí que mis ojos necesitan estar en Dios continuamente, para yo poder amar de la manera que lo glorifique a Él en mi vida. Yo necesito caminar en completo sometimiento a Dios en mi vida. Él está en control y la batalla es suya solamente. Cuando yo comienzo a mirar a mi esposa o a nuestras circunstancias, yo hago un ídolo de ella, o de mi parada. He tenido que arrepentirme de esto en más de una ocasión.
 
He sido llamado a ser más. Tú has sido llamado a hacer una diferencia en tu vida, en tu matrimonio, en tu familia y en este mundo.
 
David en Virginia

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